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Corazones compartidos

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Corazones compartidos

Mensaje por tenshi12 el Sáb Mar 31, 2012 12:51 am

FICHA:
*Resumen:
Ricken es un chico que por fin ha encontrado el amor pero las vueltas del destino le hacen ver que no siempre hay felicidad al final del camino, vivirá sucesos que le enseñarán a ver le vida de una forma que antes no comprendía y al final de todo aprenderá una gran lección.
*Género: Drama y Romance
*Categoría: Original
*Advertencias: Muerte de un personaje.
*Nota: La idea originalmente es mía y de una de mis mejores amigas, hace mucho que la hemos estado pensando pero es ahora cuando me decidí a escribirla porque quiero compartirla con todos ustedes. Trataré de terminarla lo más pronto posible.

Capitulo 1:

“La amo, de eso estoy seguro; no me cabe la menor duda de que deseo vivir a su lado toda mi vida. Me llevó mucho tiempo darme cuenta de mis sentimientos, pero no me he dejado vencer. Tengo que expresarle mi amor a ella, la cuidaré y querré con todo mi corazón, jamás la dejaré sola y la protegeré incluso con mi vida misma si eso es necesario. Solo espero que ella sienta lo mismo que yo y sobre todo que me acepte. Estoy decidido a afrontar los obstáculos que en mi camino se presenten y de lo que estoy más seguro es que triunfaré…”

Esto era lo que pensaba hace aproximadamente 2 años, cuando me di cuenta del amor que sentía por ella, por Angelie. Reconozco que no fue nada fácil que me aceptara y no es que la distancia fuera mucha ya que vivía a dos cuadras de mi hogar que tambien era una tienda, el valor para acercarme a ella me faltaba y aún así lo hice. No me enamoré de su físico aunque admito que es hermosa; con una piel tan blanca y pura como los copos de la nieve que caen en invierno, tiene unos bellos ojos azules que asemejan al color del océano en primavera y un cabello castaño largo y brilloso como la luz misma del sol. Lo que alcanzó mi corazón fue su forma de ser, tan tierna y dulce con todos, tan servicial y ordenada con un gran sentimiento de humanidad y generosidad. La persona ideal que tanto soñé. Por eso necesitaba mucho valor para hablarle. Tal vez me sirvió de ayuda el apoyo de mis padres cuando les conté de lo que sentía, aunque yo tengo la certeza de que sabían lo que me pasaba; no por nada me quedaba mirándola cuando venía a nuestra tienda a comprar artículos para su casa, es cierto, no solo contaba el tiempo para que ella asomara su bello rostro por la puerta y con su dulce voz pidiera lo que necesitaba, tambien tenía el atrevimiento de pasearme por su calle para observarla mientras cuidaba su bello jardín el cual se encontraba al frente de su casa. Una flor más entre todas pensaba.
Qué envidia le tenía a aquellas flores que sentían sus cálidas manos y obtenían todo el amor y cuidado que ella les tenía. Supongo que mis rondines llamaban su atención, podría decirse que era todo un acosador para ella y claro no culparía a quien me acusara de eso, realmente parecía un acosador al vigilarla con tanto interés reuniendo el valor necesario para hablarle y decirle lo que mi corazón sentía por ella.

Sucedió una tarde en otra de mis vigilancias por su casa. Un milagro; así es como lo llamo porque no encuentro otra explicación para darle nombre a lo que sucedió: ella me habló. Una dulce melodía que de su bella boca salió, me preguntó si yo era alguna clase de secuestrador que buscaba el momento para darle el golpe final y que si ya venía siendo hora de llamar a la policía; no pude más que sorprenderme de tan horrible acusación. Supongo que tenía alguna cara extraña ya que ella se rió para luego decirme que no me lo tomara en serio; que solo bromeaba. Yo le ofrecí mis disculpas por esos atrevimientos de mi parte y le dije que no volvería a hacerlo, al contrario de lo que mi razón esperaba Angelie me dijo que eso no importaba y que si yo quería hablar más con ella solo debía habérselo hecho saber. Ella aceptaría cualquier invitación de mi parte. Una luz iluminó mi alma al oír sus palabras y una sonrisa apareció en mi rostro, ella tambien me sonreía y continuaba charlando como si yo fuese un gran amigo de toda la vida a pesar de que me acababa de conocer; me invitó a pasar a su hogar y continuamos charlando toda la tarde. De ese encuentro comenzó nuestra historia de amor.

Todas las tardes desde aquel día al dejar la tienda a cargo de mis padres me iba a su casa. Platicábamos, reíamos, incluso jugábamos. Sus padres me tenían aprecio como yo a ellos, una segunda familia eran para mí; comenzamos a salir de paseo yendo a cualquier parte que nos permitiera estar juntos: al cine, a la feria, incluso al centro comercial aunque no compráramos nada, bastaba compartir nuestro tiempo y cariño. Ya con más confianza pasaba por ella para ir a la universidad, todos los dias ella me esperaba en la puerta de su casa y cuando yo asomaba notaba que su rostro se iluminaba más recibiéndome siempre con una bella sonrisa. Así pasamos un año entero.

Al inicio del siguiente año ya estaba mucho más enamorado que nunca y ahora si tenía la seguridad de que ella me amaba también y después de tanta espera por fin junté todo el valor para confesármele y pedirle que sea mi novia formalmente. La fecha seria la misma de aquella vez en que por primera vez hablamos cuando me preguntó si era un secuestrador. Ahora lo era, estaba decidido a secuestrar su corazón.

Primero hablé con mis padres y luego con los suyos, ambas familias me dieron su consentimiento y cuando llegó el día previsto la invité a cenar. Quería sorprenderla asi que me las arreglé para tener una cena junto a la playa de la ciudad, una cena con nosotros dos solos admirando la hermosa noche que adornaba la atmósfera. Le hice la pregunta y esperé su respuesta; cuestión de segundos pasaron para oír las palabras con las que muchas noches soñaba:

—Sí acepto, quiero ser tu novia Ricken, más que eso quiero compartir mi vida contigo.

Eso fue lo que respondió y desde ese momento entendí que ya había encontrado mi destino, mi amor, mi felicidad. Y sucedió en ese instante: nuestro primer beso como pareja; fue tan dulce y tierno, sus cálidos labios se unieron a los míos mientras la suave noche nos bañaba en paz, un beso que hasta en mi último momento de vida recordaré.

No podía ser más feliz, fuimos novios por otro año más; el tiempo necesario que ambos teníamos para terminar la carrera en la universidad y dar el siguiente paso: casarnos. Ella sería una excelente doctora y yo un gran arquitecto, tendríamos muchos hijos en una gran casa que yo mismo construiría, seguiríamos amándonos con locura, veríamos a nuestros hijos crecer y madurar. Juntos los llevaríamos por el camino del bien y veríamos sus sueños cumplirse, al final los veríamos casados y felices como nosotros; incluso esperaba ver nietos antes de morir.

Morir juntos, ese es nuestro deseo porque yo sin ella no soy nada; ella es mi vida y mi oxígeno. Ella tiene mi corazón y yo el suyo, no soportaría que ella muriera antes que yo. La amo y la amaré por siempre con todo mi corazón; sólo a ella le pertenece.

Recuerdos que la mente te trae en momentos especiales, eso es lo que es éste instante para mí, veo mi reloj y noto que ya es un poco tarde para que ella aún no llegue. Hace unos tres meses que nos graduamos de la universidad y ya somos todos unos profesionistas, por suerte Angelie fue aceptada en un hospital privado de la zona por su excelente desempeño en sus prácticas sin contar que es la más alta de la generación; yo por mi parte recibí el apoyo del amigo de mi padre que me aceptó como arquitecto en su casa constructora, a pesar de que me acabo de graduar me ha dado la oportunidad de trabajar pues dice que le gusta mi carácter emprendedor además de que me ve capaz de lograr lo que quiero. Y asi lo he hecho de eso no hay duda. No pudimos esperar más y decidimos que ya era hora de completar la felicidad que tenemos, apenas vimos que ya contábamos con trabajo seguro y con los ahorros que ambos habíamos hecho a lo largo de este tiempo tomamos la decisión de casarnos.

Se lo pedí hace un mes exactamente en un viaje que mis padres me ayudaron a costear, la invité a una casa de campo que se encuentra a las afueras de la ciudad en donde hay un pequeño lago. De nuevo éramos los únicos en ese lugar y el tiempo era perfecto; la llevé a nadar y mientras lo hacíamos fingí que algo había atrapado uno de mis pies y no me dejaba continuar, Angelie se preocupó muchísimo y se sumergió para ver lo que me había acorralado; grande fue su sorpresa cuando descubrió que en mi pie había un pequeño lazo del que colgaba una caja la cual se había atorado en una rama. Luego de liberar el pie tomó la caja y la sacó a la superficie; ella no entendía nada asi que le pedí que la abriera. Lo hizo y una sonrisa tierna apareció en su rostro al descubrir un pequeño anillo que estaba adentro, nuestro símbolo de amor; le pedí que se casara conmigo y ella me besó. Aceptó unir su vida a la mía.

Una vez que nos comprometimos comenzamos con los preparativos de la boda que sería en dos meses, no va a ser una gran fiesta pero si la necesaria para demostrar nuestro amor. No pensamos en esperar más para completar nuestra historia de felicidad asi que solo nos queda tener listo todo; muchos amigos nos han ofrecido su ayuda e incluso nuestros padres cooperan mutuamente para que todo salga bien. No puedo más que agradecerles todo el apoyo que nos brindan.

Ya ha pasado más de una hora y Angelie aún no llega, me encuentro sentado en una banca del parque esperando que ella llegue a mi encuentro. Hoy en la mañana fue con su madre a escoger el vestido de novia, yo no las acompañé porque según me dijeron es de mala suerte que el novio vea el vestido antes de la ceremonia, ¿realmente eso es mala suerte? En creer o no creer prefiero hacer lo que me dicen pues espero que todo salga bien en la boda. La amo demasiado como para hacer algo que arruine nuestro día especial.

Esto es desesperante, ella jamás llega tarde a una cita y no creo que se le haya olvidado que quedamos en que hoy también comenzaríamos a repartir las invitaciones de la boda. Tal vez se tardaron de más en escoger el vestido perfecto y por eso aún no llega; espero que esa sea la razón. Sinceramente desde que me desperté he sentido algo extraño dentro de mí que no se explicar, un sentimiento de preocupación pero no entiendo que pueda ser, tal vez estoy dándole demasiadas vueltas al asunto.

Esto ya es demasiado; no puedo seguir así, será mejor que la llame para que salga de dudas. Marco su número apresuradamente y presiono la tecla de llamar, está sonando pero nadie contesta ¿porque tarda en responder?, la llamada finaliza sin que nadie contestara. Intento de nuevo pero sigue igual, comienzo a preocuparme cada vez más, ¿es que ya se arrepintió de casarse? No, ella nunca haría eso además sé que me ama. Jamás me haría sufrir. ¿Entonces qué ocurre? Sigo esperando a que llegue y no paro de llamarle a su celular, ya he intentado llamar a su casa pero la contestadora es quien responde; no hay nadie ahí. ¿Qué hago? Estoy muy desesperado y ya han pasado tres horas desde la hora acordada; no me queda otra opción que ir a su casa.

Subo a mi auto que dejé en el estacionamiento y tomo rumbo a su hogar, ésta preocupación me está ahogando y tengo un mal presentimiento que no me deja en paz. El tiempo se me hace eterno y no veo la hora de llegar a pesar de que no hay mucho tráfico a estas horas, doy una vuelta por la calle donde sé que venden artículos para bodas con la esperanza de topármelas en el camino pero no las veo por ningún lado. Mi último recurso es que ya se hayan ido a su casa para guardar todo antes de ir a verme, ¡demonios! ¿Por qué no me llaman para avisarme siquiera?

Aún me faltan algunas calles que cruzar para llegar a su casa. Estoy más que desesperado. Angelie ¿qué ocurre? Por favor Dios mío que no sea nada malo te lo ruego.

Estaciono el coche frente a su casa y toco el timbre, espero a que me abran pero nadie lo hace, la noche ha empezado a caer y solo queda el ocaso para iluminar este día que poco a poco se acaba. Abro la pequeña reja que separa la acera de la puerta y camino hacia ella, noto el pequeño jardín antes de llegar y por una extraña razón las flores me parecen tristes; toco la puerta una y otra vez sin obtener respuesta, no aguanto más y comienzo a gritar para que alguien me abra. Una y otra vez mi voz llama a Angelie pero sigo sin obtener respuesta. La situación no puede ser más terrible. A causa de mis gritos y el ruido que provoco al golpear la puerta con tanta insistencia una de las vecinas sale y camina hacia mí; me detengo y me volteo hacia ella esperando que me diga que ocurre. Mientras se acerca a mí veo que tiene una cara de tristeza en el rostro además de que parece que estaba llorando, tiene una mirada de compasión hacia mí; esto no está bien.

—Ricken muchacho ¿Qué haces aquí? —me dice.
—Buenas tardes señora, vine a ver a Angelie es que quedamos en vernos hace rato para repartir las invitaciones pero ella nunca llegó así que vine a su casa pero nadie abre además de que no contestan mis llamadas, ¿usted sabe que está ocurriendo?
—Entonces ¿no sabes nada aún?- la noto preocupada, siento que hay algo malo en esto.
—¿Nada de qué? ¿A qué se refiere? Por favor dígalo que no aguanto más esta preocupación —le respondo suplicante.
—Lo siento mucho de verdad, aun yo misma me niego a creer lo que ocurrió, una tragedia.

¿Es mi imaginación o el tiempo se ha detenido? Un gran dolor comienza a ocupar mi cuerpo. Siento miedo por lo que viene; comienzo a temblar antes de hacer la pregunta:

—¿Qué tragedia ocurrió?
—Un accidente

Justo cuando iba a comenzar a hablar mi celular sonó. Un tono largo y melancólico; era una llamada proveniente del número de Angelie. Contesté. Pero no era ella quien me hablaba, era su padre y lo que me está diciendo me deja sin aliento; lágrimas corren por mis mejillas mientras dejo salir sollozos de mi garganta. Lo que me dice me tortura y no sé si es realidad o una broma:

—Ricken, hijo mío; no sé cómo decirte esto pero… Angelie sufrió un accidente cuando iba a verte. Ella le encargó a su madre que llevara a la casa el vestido que acababan de comprar mientras tomaba un taxi para ir a tu encuentro. El taxi en que viajaba fue chocado por un auto que no tenía frenos…

No le dejo seguir y le grito desesperado al celular:

— ¿¡Ella está bien!?¿No le pasó nada grave verdad?... Dígame que está bien por favor…
— Esto es muy difícil incluso para mí, después del choque la trajeron al hospital en mal estado y… lo siento mucho pero ella… ella… Angelie acaba de morir…

Solo escucho como el celular cae a mis pies mientras caigo de rodillas. La vecina se apresura hacia mí y me hace preguntas que ya no oigo; mi corazón se está partiendo en pedazos y no puedo evitar gritar su nombre, ¡¡Angelie porque me haces esto!! ¡¡No puedes morir porque yo tengo tu corazón!! No puedes dejarme… Te amo y siempre te amaré mi pequeña flor de jardín…

Capitulo 2:

Ha pasado un mes desde aquél accidente que se llevó de mi vida a Angelie. Aún sigo sin aceptarlo. Tanto dolor y sufrimiento que tengo dentro, sobre todo este día; hoy sería nuestra boda. La fecha en que nos juraríamos amor eterno ante dios y ante todos llevando a cabo uno de nuestros mayores sueños: compartir nuestro amor. No he salido de mi casa desde el entierro, odio al mundo por quitarme mis esperanzas, odio a Dios por arrebatarme a lo que más he amado en mi vida; por robarme mi felicidad. Casi no como ni bebo, ¿Qué caso tiene seguir viviendo si ella no está? Algo malo debí haber hecho para merecer tan horrible castigo, tan horrible dolor y sobre todo tan amarga soledad.

Cuando me enteré de su muerte no lo quería creer, esperaba dentro de mí que fuera una terrible pesadilla pero no fue así. Conduje a toda prisa hasta el hospital privado en donde trabajaba y lo que vi partió mi alma: ella estaba recostada en una cama, con muchos raspones en los pies y manos, su bella cara estaba llena de heridas y de un lado de su cabeza había una gran golpe con restos de sangre; ninguna herida más. La causa de su muerte no fueron esos golpes como en un principio me dijeron, fue algo peor: muerte cerebral.

Parecía dormir en esa cama, como un ángel descansando despues de un día duro de trabajo y que en cualquier momento se levantaría pero la verdad era otra; ella jamás haría eso, no volvería a caminar ni a reír conmigo. Ella estaba muerta. Lo único que pude hacer en ese momento fue abrazar su frío cuerpo y llorar sobre ella la pena que nos embargaba, rogaba que ella despertara de ese sueño para corresponder a mi abrazo y me dijera que no era nada grave, que todo estaría bien y que nos casaríamos para ser felices por siempre. Nada de eso ocurrió. Tuvieron que entrar sus padres y los doctores para sacarme del cuarto y dejar que hagan las revisiones necesarias y tener listo el cuerpo para enterrarlo.

Creí que eso sería todo pero nuevamente me equivoqué: para mayor sufrimiento me dijeron que donarían sus órganos. No lo acepté. ¿Por qué harían algo asi? yo no deseaba eso, según me explicaron ésa era su voluntad; tan generosa como siempre. No, eso no era justo; su corazón es mío y sólo a mí me pertenece, a nadie más, ¿Por qué dárselo a un desconocido? Preferiría mil veces que sea enterrado junto con su cuerpo. No quería que la abrieran como a un animal y que le sacaran todo lo que tenía para dejarla sin nada. En su corazón está todo nuestro amor y nuestros sueños y no quería que se lo dieran a otra persona que de seguro jamás lo agradecería. Ella me ama y yo a ella. A pesar de todo siempre la amaré; me rehusé a que se llevara a cabo esa donación pero mis palabras no sirvieron de nada, después de todo ellos eran sus padres.

No los perdono por haber dado el corazón de Angelie a alguien más.

Aún estando enojado por lo que hicieron fui al entierro. Yo no quería porque no soportaría tanto dolor pero aún así tuve que ir para despedirme de ella y jurarle ante su tumba que no amaría nunca a nadie más y que estoy dispuesto a cumplir ese juramento. A nadie más que a ella le pertenece mi corazón a pesar de todo y no se lo entregaré a otra persona, además dudo que me vuelva a enamorar como lo he hecho de Angelie, nadie jamás será como ella y si eso llegara a ocurrir yo mismo me encargaré de destruir ese sentimiento porque mi amor a muerto a su lado.

Después del entierro me encerré en mi hogar y no he vuelto a salir desde entonces, la boda se canceló y todo lo que ya se había comprado fue donado a la iglesia; hoy es la fecha de nuestra boda pero ésta nunca se llevará a cabo. En el trabajo me dieron vacaciones para superar esto y se supone que en un mes regresaré a ocupar mi puesto. No pienso volver, no quiero trabajar, no quiero vivir sin ella. Hace unos días me mandaron el vestido que Angelie había escogido para lucirse este día. Me rehusé siquiera a mirarlo. Mi madre lo guardó en mi armario porque dice que es algo que yo debería tener; no le tomé importancia y continué con mi mirada vacía. El dolor es lo que llena mi cuerpo, no veo la tele ni leo los diarios, sólo permanezco en este encierro auto impuesto. Yo no soy nada sin Angelie. Y tampoco quiero ser algo.

Escucho una serie de rasguños en la puerta de mi habitación y unos ladridos que los acompañan. Hace un esfuerzo en vano porque no entrará aquí; a una habitación llena de soledad. No quiero oír sus ladridos porque en un sentido me traen su recuerdo: quien golpea mi puerta es el regalo que una vez le obsequié a Angelie en su cumpleaños, lo encontré en un centro de adopción para mascotas mientras pensaba en que regalarle, tal vez fue su cara juguetona lo que llamó mi atención. En ese entonces era solo un pequeño cachorro peludo café con grandes orejas que se había quedado sin madre cuando nació y que fue llevado a ese lugar para encontrar una familia. No dudé mucho en escogerlo pues era como si él entendiera para que lo necesitaba: para sacar una sonrisa a quien amaba. A lo largo de este tiempo Angelie lo cuidó como quien cuida a un bebé consintiéndolo demasiado para ser un perro, ella lo quería mucho y por eso desde que lo vio le puso un nombre: Max.

Ahora Max trata de entrar a mi cuarto, solo nos tenemos el uno al otro compartiendo el recuerdo que nos dejó. Max llegó a mi casa el mismo día en que me trajeron el vestido y no se ha movido de la puerta desde entonces.

—Ricken hijo, ¿Qué no oyes los lamentos de ese pobre perro? Se nota que quiere entrar a hacerte compañía, ¿por qué no le abres? —escucho a mi madre decir tras la puerta, ¿Qué no entiende que no quiero nada más que estar solo?
—Según me dijeron los padres de Angelie ella solía sacarlo a pasear todas las mañanas, tal vez eso mismo quiera hacer contigo, ¿Qué tal si lo sacas de paseo? —me dice mientras abre la puerta dejando que el perro entre.
—No quiero salir. Déjame en paz —le digo a ambos mientras me enrollo entre las cobijas.
—No debes ser asi, a ella no le gustaria ver a su perro triste. Ella adoraba a ese animal. Es injusto que lo trates así.

Por alguna razón sus palabras me duelen mientras resuenan en mi cabeza. Muchas veces la oí decir que Max merecía mucho cariño por no tener otra familia y que incluso ella y yo éramos para él sus padres. No me gustaria ver a Angelie sufrir porque no quiero a su perro.

—Además no puedes quedarte para siempre en este cuarto ¿No piensas regresar a trabajar? ¿Quieres encerrarte en esta soledad? Eres joven y bien podrías encontrar a otra chica para ser feliz. Estoy segura que a ella no le gustaria verte sufriendo por siempre.

Tiene razón aunque me duela aceptarlo, lo único con lo que no estoy de acuerdo con ella es eso de encontrar a otra chica; ya lo he dicho antes y lo vuelvo a repetir: a pesar de todo siempre amaré a Angelie y en mi corazón no habrá nadie más.
Sin esperar esto siento un pesado bulto encima de mí y unas afiladas uñas se hunden en mis costillas obligándome a quitarme las cobijas para ver quién me causa este dolor, lo que recibo a cambio son varias pasadas de una lengua pegajosa sobre mi rostro mientras éste me quita las cobijas que caen al suelo. Me levanto de la cama liberándome de su lengua mientras veo como Max mueve su cola emocionado sobre el colchón, creo que no me queda más remedio que ceder ante su insistencia.

—Está bien madre, haré como dices y sacaré por un rato al perro; de todos modos he estado tanto tiempo en cama que me hace falta ejercicio —le digo mientras noto como se le ilumina la cara de felicidad por mi reacción. Supongo que era algo que esperaba desde hace tiempo.

Le indico que me deje solo para cambiarme, ella se dirige a la puerta no sin antes decirme que preparará algo para que coma. Max se queda junto conmigo, despues de todo también es macho. Escojo un pantalón negro de mezclilla y una camisa morada casual lo cual es algo extraño ya que es de mañana para usar esta combinación.
Termino de cambiarme y tomo a Max de las orejas para ponerle una correa alrededor de su collar, una vez terminado todo lo llevo hasta la cocina para ver que me ha preparado mi madre, me sorprende que en tan poco tiempo haya hecho todo eso: hot cakes con miel, panques de nueces, pan tostado con jalea y huevos revueltos acompañado de jugo de naranja y un chocolate caliente. Creo que en verdad no he comido mucho desde mi encierro porque de otro modo no veo otra razón para tanta comida; no me queda más remedio que complacerla comiendo todo lo que ha preparado.

Me siento a la mesa y comienzo a comer, por lo visto tambien ha preparado algo para Max ya que la veo llenar su tazón con algo que tambien se ve apetitoso y que él saborea de inmediato. Mi padre no se encuentra por ningún lado, la mayoría del tiempo se la pasa vigilando la tienda que tenemos al lado. Él es el único que me comprende y con quien más puedo hablar de mi sufrimiento.

Una hora después me encuentro caminando alrededor del parque tomado de la correa de Max, hay muchas personas aquí que tambien están dando un paseo ya sea solos o acompañados de sus perros o amigos, una que otra parejita pasa a mi lado y no puedo evitar sentir algo de nostalgia; Max está muy contento caminando delante de mí, solo dejo que él me guie a donde quiera ir. Supongo que está siguiendo la misma ruta que solía hacer con Angelie. Mueve su cola de un lado a otro y olisquea uno que otro árbol, se detiene a mirar a otros perros por un instante y luego continúa con su trayectoria. Después de un rato más de caminar ambos nos sentimos cansados y él me conduce a descansar a un lugar que me trae recuerdos y que me resulta muy familiar: aquella banca en donde Angelie y yo solíamos ir para mirar el atardecer y tambien es aquella banca en donde la esperé en vano para repartir nuestros sueños de boda. Me siento sobre la banca y Max hace lo mismo a un lado mío, ambos nos quedamos en silencio mirando como las personas se divierten en esta mañana de domingo. De nuevo algunos recuerdos vienen a mi mente inundando mi cabeza, ésta era una de las razones por la que no quería salir de casa. Todo me recuerda a ella.

De repente y por una razón que no entiendo Max se muestra algo inquieto mirando a todos lados del parque como buscando algo, el perro se baja de prisa de mi lado y hace el intento de jalarme pero yo tomo con fuerza su correa; sin imaginarlo y con una fuerza que jamás había visto comienza a correr soltándose de la correa que tenía en mi mano, me levanto de un salto y comienzo a perseguirlo pero él me lleva mucha delantera, es como si supiera a donde ir ya que cruza a toda velocidad el parque en una dirección fija sin importarle los obstáculos que se le atraviesan. Max pasa en medio de dos chicas que se intercambiaban papeles lo que ocasiona que estos salgan volando.

— ¡Disculpen! —es lo único que les alcanzo a decir mientras continuo mi carrera para atraparlo, un hombre que se encontraba atando sus agujetas tambien es víctima de la carrera de Max pues éste termina pasando encima de su espalda con un perfecto salto.
— ¡Perdón! —le grito mientras él me ve con una furia confusa: — ¡loco! —me devuelve el saludo, tal vez inscriba a Max en un circo por sus acrobacias. Cruza en medio de un campo en donde algunos otros dueños de perros se encuentran jugando con sus mascotas, incluso da un brinco para atrapar un platillo que algún niño le lanzó a su propia mascota, el solo atraparlo en el aire impresiona a los presentes incluyéndome aunque para él no es suficiente y continua con su carrera dejando a un lado el platillo que había tomado.

Noto que comienza a detener su absurdo maratón cuando se acerca a un grupo de palomas que comen migajas en el piso, al verlo llegar tan apresurado se espantan y salen disparadas en todas las direcciones posibles mientras él comienza a devorar las migajas que acaba de ganar; por fin llego a donde se encuentra. Estoy cansado de tanto correr y con un último esfuerzo me acerco y tomo su correa, me inclino mientras pongo mis manos sobre mis piernas para recuperar el aliento que tanta falta me hace. Comienzo a mirar a los lados para ver si alguien más vio todo este alboroto, lamentablemente si hay alguien: una chica que se encuentra sentada en una banca enfrente de todo este revoltijo, me ve con ojos furiosos asi como ve a Max, en su mano sostiene un sándwich que no deja de ver melancólica. Tomo con fuerza a Max y ambos nos dirigimos hacia ella para ofrecerle unas disculpas. La chica por una extraña razón no deja de ver su sándwich.

—Hola, disculpa si te causamos alguna molestia, no fue nuestra intención—aunque creo que Max si lo hizo a propósito, ella me da una rápida mirada para volver a observar su comida, es entonces cuando miro el sándwich y veo que una de las palomas que salieron volando le ha dejado un regalito encima.

—Lo siento mucho, por favor disculpe a Max —le digo, la joven frunce el ceño y me mira enojada, el causante de todo esto solo se limita a sentarse a mi lado jadeando de cansancio.
—No veo porque disculpar al perro, usted es su dueño y por eso es quien debería disculparse —me responde con un tono agresivo.
—Es cierto, soy yo quien le pide perdón —creo que debo compensarla pero no sé cómo, en este instante oigo un extraño sonido que proviene de ella y noto con asombro que es su estómago, siento que ya sé cómo arreglar esto así que me aventuro a decirle:

— ¡Ya sé! qué tal si la invito a desayunar y asi nos perdona por todo esto.
— ¿Qué le hace pensar que aceptaré su invitación? Usted es un desconocido —me responde furiosa mientras se levanta de la banca aventando su sándwich a un lado y cruzando sus brazos en su cintura.

Vuelvo a escuchar a su estómago y me limito a decirle:

—Yo creo que su estómago no concuerda con usted, por mí no hay problema en invitarla a desayunar —creo que mi comentario le ha molestado puesto que toma su bolso y me da una mirada encendida, no es hasta este momento en que noto su apariencia: es una chica más o menos de mi estatura de cabello negro largo y liso, con unos brillosos ojos verdes mar, de piel dorada y mirada luminosa como una estrella.

—Deja de examinarme ¿quieres? —me dice sacándome de estos pensamientos, esto sí que es penoso, Max ya debe muchas.
—Eh… entonces ¿aceptas mi ofrecimiento? —le digo para cambiar de tema ya que estoy incómodo con esto.
—Ni loca, prefiero mil veces morirme de hambre a irme contigo, ¿quién me asegura que eres de confianza? Tú y tu loco perro ya me han causado muchos problemas; mejor me voy antes de que algo más pase —dicho y hecho da una media vuelta y se va no sin antes lanzarle una última mirada a su sándwich que ya estaba siendo devorado por Max. Lástima, realmente quería disculparme bien con ella, el solo pensar que se quedó sin desayuno me remuerde la conciencia; tal vez debí darle algo de dinero para compensar su perdida. Aunque pensándolo bien mejor no porque me hubiese seguido insultando… de todos modos dudo que la vuelva a ver.

Miro mi reloj y veo que ya es tarde, tiro de la correa de Max y nos encaminamos rumbo a nuestra casa; doy un último vistazo al parque antes de doblar en una esquina y perderlo de vista, continuo caminando pensando en que creo que me he encerrado demasiado tiempo en mi casa, incluso estas calles se me hacen un poco desconocidas.

Evito pasar por la casa de Angelie tomando otra dirección, no soportaría ver su casa y mucho menos su jardín en donde tantas tardes la miré cuidando las flores. Espero que su madre las siga cuidando.

Sin darme cuenta he llegado a mi hogar con Max delante mío, toco la puerta y mi madre me abre con una sonrisa en los labios, entro y le suelto la correa al perro para que éste se pueda ir a su rincón a descansar. Yo también me siento exhausto y me encamino a mi habitación, antes de entrar a mi cuarto mi madre me alcanza y me dice que hace rato llamaron de la casa constructora en donde suelo trabajar; quieren que mañana me presente en la oficina del presidente para hablar con él sobre mi empleo. Yo le digo a mi madre que no pienso regresar al trabajo y ella me reprende por esta actitud mía, al final termina convenciéndome de ir aunque sea sólo para presentar mi renuncia formal; no tengo más remedio que ir después de todo. Luego de esta charla entro a mi cuarto y tomo una ducha, ya han sido demasiadas cosas por hoy asi que cuando acabo salgo a cenar e inmediatamente después de unas buenas noches me tiro a los brazos del sueño que tanto necesito para despejar mi mente. Ojalá no tenga pesadillas.
*********************
Ya es otro día, no quiero levantarme pero le prometí a mi madre ir a la oficina; más por fuerza que de gana me levanto y entro a la regadera, el agua fría que cae en mi cuerpo me despierta rápidamente; froto mis ojos y por fin las ganas de hacer algo renacen en mí. Cuando acabo de secarme me dirijo al espejo para observar mi rostro, me sorprende notar que ya tengo barba creciéndome en el rostro y que incluso un pequeño bigote ha aparecido; jamás me ha gustado tener alguno de los dos.

Siempre que veo que están creciendo me los rasuro pero a raíz de lo que ocurrió no me he preocupado mucho en mi imagen, ahora que lo he notado prefiero no tenerlos, saco los utensilios necesarios y comienzo a rasurarme; también veo que mi cabello ha crecido ligeramente pero ya despues iré a que me lo corten. Jamás me he considerado atractivo aunque mi madre dice que tengo lo mío: ojos negros como cualquiera y cabello corto y liso de ese mismo color, cuando conocí a Angelie me resultó extraño que alguien como ella se fijara en mí, según me dijo luego le gustó mi forma de ser y mi característica serenidad y alegría en todo además de que según le encantaba mi sonrisa que le dedicaba siempre. Desde que ella murió no he vuelto a sonreír para nada.

Cuando acabo rasurarme y enjuagarme me pongo la ropa que escogí para hoy: una camisa blanca con un chaleco negro y pantalones negros de vestir. Otra vez escucho golpecitos en la puerta y para evitar cualquier sorpresa la abro para dejar entrar a Max, me agacho y le acaricio entre las orejas, ayer descubrí que le encanta que le hagan asi. Le doy unas palmadas en la espalda y me levanto para ir a desayunar, me alegra encontrar a mi padre en la mesa; me dice que me quiere acompañar a desayunar y que le da gusto que por fin acepte salir de mi encierro, asiento con la cabeza y me dispongo a tomar mi lugar para dar paso a mi apetito que ya está fijo en lo que mi madre ha servido.

Mi padre está tan animado con mi presencia en la mesa que comienza a hablar sobre lo bien que va la tienda, de que cada vez son más personas las que se mudan a esta colonia y que por eso las ventas están subiendo; yo trato de poner interés en su charla pero sinceramente aún no tengo muchas ganas de volver a la vida diaria. Terminado el desayuno me levanto y voy a lavarme las manos; cuando acabo tomo las llaves del auto y me despido de ambos diciéndoles que no tardaré mucho, ellos me dicen que antes de tomar cualquier decisión piense bien las cosas y que debería pensar un poco más en lo de regresar al trabajo. Les digo que lo haré aunque no sea verdad porque no pienso volver a la oficina, eso sería comenzar de nuevo y olvidar todo y eso es algo que no quiero hacer. Subo al auto y lo enciendo tomando rumbo a los edificios de la casa constructora, en el camino me limito a poner algo de música para distraerme de cualquier pensamiento que pueda tener; eso es lo menos que quiero hacer: pensar. Son las 10 de la mañana del día lunes, no es fácil manejar a estas horas por la ciudad; resulta un caos tremendo el tráfico de quienes si tienen deseos de continuar su vida, ya que ese no es mi caso no me importa el llegar tarde al trabajo además de que solo iré para presentar mi renuncia.

Al llegar llevo al auto al estacionamiento y lo dejo ahí con el seguro puesto. Me encamino a la entrada y cuando cruzo las puertas noto que algunos de los empleados se me quedan viendo, ya sé que conocen lo que ocurrió porque algunos de ellos eran invitados a la boda y otros acudieron a darme su pésame aunque no lo necesitaba; ahora me miran con rostros de pena y es como si me clavaran un puñal en el corazón con cada una de esas miradas. Me duele. Apresuro el paso y entro al ascensor en el que por suerte no hay nadie más que yo, tecleo el numero del piso del presidente y espero a llegar a mi destino; al abrirse las puertas salgo y me dirijo a la secretaria para que me anuncie; ella me reconoce inmediatamente y me saluda como una vieja amiga, por lo menos ella no me demuestra su lástima y realmente se lo agradezco mucho.

Espero a que me dé la orden para entrar a la oficina y cuando lo hace me preparo con el discurso que ya tengo planeado para presentar mi renuncia, respiro hondo antes de entrar y procedo a abrir la puerta, camino despacio y lo puedo ver parado frente a mí recibiéndome con un gran saludo en la mano; es un hombre alto y fornido de bigote y cabello negro corto, usa lentes, aparenta tener la edad de unos 30 años aunque tenga más, es una persona muy amable y cortés sin dejar de ser estricto y recto en su trabajo; él mismo fue quien fundó esta compañía y le ha ido muy bien al grado de expandirla a otras ciudades además es un buen amigo de mi padre y es quien me dio la oportunidad de trabajar a pesar de mi nula experiencia:

—Buenos días me alegra que hayas decidido venir muchacho; tenemos mucho de qué hablar —me dice mientras me estrecha la mano y me indica sentarme frente a su escritorio al mismo tiempo que él hace lo mismo al otro lado en su silla.
—Sí señor, mire… aprecio mucho la oportunidad que me brindó y el buen trato que me dio tanto usted como mis demás compañeros pero estoy aquí para decirle que no pienso regresar a ocupar mi puesto por las razones que usted ya conoce y por lo mismo vengo a presentarme mi formal renuncia esperando que usted la acepte.
—Suponía que a eso vendrías y claro que te comprendo, déjame decirte que yo te aprecio mucho y para mí eres digno de confianza; cuando tu padre me dijo que carrera llevarías supe que la desempeñarías muy bien y por eso te di esta oportunidad y claro está que no me equivoqué pues hasta ahora no he tenido queja alguna de tu trabajo y eso me agrada mucho.
—Entiendo señor pero realmente no sé si con lo ocurrido me sienta capaz de continuar con esta labor…
— ¡Tonterías! —Me dice sorpresivamente —claro que puedes continuar solo que necesitas un poco de apoyo y para eso te he llamado, te suplico que escuches atentamente lo que te voy a decir y si después de esto no cambias de opinión prometo respetar tu decisión y aceptarla aunque no me guste. ¿Qué te parece?
—De acuerdo señor, aunque no creo que algo de lo que diga me haga cambiar de opinión.
—Bueno pues tomaré el riesgo; verás Ricken, a pesar del corto tiempo que estuviste aquí en la compañía tu trabajo fue bueno y ni yo ni mis socios queremos perder a tan buen arquitecto, tanto así que algunos de los proyectos que anteriormente presentaste fueron aceptados por la junta directiva dándote la oportunidad de llevarlos a cabo, uno de ellos como bien recordarás es la casa hogar para niños huérfanos que planeaste construir a las afueras de la ciudad tomando como punto la casa abandonada del lago que se encuentra no muy lejos de aquí, incluso ya hemos obtenido el permiso del estado para dicha construcción ya que es un buen beneficio para la sociedad. Dadas las circunstancias actuales no podemos permitir que ese proyecto no se lleve a cabo pues la inversión ya ha sido hecha, solo faltan unos cuantos detalles para comenzar con la restauración y ampliación de dicha casa y por lo mismo nosotros preferimos que tú mismo sea quien lleve a cabo esa labor ya que es tu propio proyecto.
—Comprendo la situación pero en realidad no quisiera continuar con dicho proyecto además hay muchas personas en la compañía que bien podrían continuar con esto, no necesariamente tengo que ser yo.

Y es que en verdad se me había olvidado ese asunto, supongo que no lo recordaba por el hecho de que era algo que tanto como Angelie y yo queríamos hacer por el bien de esos niños sin familia, si continuo adelante su recuerdo no se separará de mi mente y será muy doloroso, no quiero pensar que ella no estará conmigo para darme ánimos.

—No, tengo una mejor idea, tú dices que no quieres continuar con el proyecto y yo lo acepto pero entenderás que no puedo dejar esto en manos de cualquiera así que la mejor opción para ambos sería que tú seas el encargado de adiestrar a quien te sustituya en el puesto, es decir, enseñarle a esa persona lo necesario para continuar con el trabajo durante un corto tiempo al cabo del cual serás libre de decidir si continuas o no; en caso de que no yo gustoso aceptaré tu renuncia y te otorgaré la liquidación correspondiente. Pero necesito que en verdad dejes todo en claro antes de abandonar la compañía además de que solo será por un corto tiempo, que dices ¿aceptas?

En verdad no me queda otra opción que aceptar su propuesta, si yo no puedo terminar con esos sueños por lo menos espero que otra persona si lo haga. Eso le gustaría a ella.

—Está bien señor, acepto la oferta pero… ¿Quién es esa persona a quien debo adiestrar? ¿Es de la misma compañía?
—Sabía que entenderías y sí es de la compañía aunque tú no la conoces porque apenas entró a trabajar no hace mucho; hace poco que salió de una situación difícil y necesitaba el trabajo, no te preocupes porque realmente es buena con lo que hace y a mi parecer es la persona indicada para continuar con los proyectos, de hecho también la cité aquí para que se conozcan y puedan comenzar cuanto antes con lo planeado.

La haré pasar de inmediato pues ya tiene un rato esperando haya afuera.
Recuerdo que no vi a nadie más esperando antes de entrar a la oficina, debió haber llegado después de que entré aquí. Tengo curiosidad de saber quién es la persona que ocupará mi puesto, solo espero que realmente sea buena como dicen para que termine con lo que yo empecé. El presidente llama a su secretaria y le indica que haga pasar a esa persona, no alcancé a escuchar mucho pero parece que es una mujer mi sustituto; la puerta se abre y escucho pasos que se acercan, el presidente se levanta para recibir a quien acaba de entrar, yo hago lo mismo y me doy la vuelta para conocerla. Mis ojos se abren ante el asombro de ver un rostro conocido y ella también muestra una cara de confusión supongo que al reconocerme. Cuando llega hasta donde estoy nuestras miradas se cruzan y nos quedamos en silencio.

—No puede ser ¿tú aquí? —me dice en un tono molesto.

—Lo mismo digo yo —respondo sin salir aún del asombro. Y es que como olvidar esa mirada furiosa proveniente de aquellos brillosos ojos verdes mar.



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Re: Corazones compartidos

Mensaje por ISA...!!! el Sáb Abr 07, 2012 12:44 am

Definitivamente te has ganado el título de “mujer malvada sin corazón”… Llora
Como puedes ser tan cruel tenshi, ¡¿cómo?!
Has hecho que llore como nunca, como te atreves a mostrarme a tan linda pareja y luego… malanoticia ¡Matas a Angelie! Haaaaa es imperdonable Rogando , ya me había enamorado de ellos…
Bueno dejando de lado mi dramatismo, muy buena historia me has dejado impactada… me gusto mucho, síguela por favor.
Quiero saber que va pasar ahora que Ricken ha conocido a otra chica, espero que se lleven bien y que pueda ayudar a Ricken a salir de su depresión.
Bueno eso es todo goodbye



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Re: Corazones compartidos

Mensaje por JuliFrei el Sáb Abr 07, 2012 10:55 am

Waaaaaaa!! *---* Esta preciosa Tenshiii!!! Las lagrimillas se me van :')
pobre Angelie, tubo que ser sacrificada para que la historia tenga ese toque dramático/romántico/imposible (?
Espero que la continúes pronto :) que quiero saber que pasara con Ricken y esa "misteriosa mujer" Piensapiensa





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Re: Corazones compartidos

Mensaje por Angel1693 el Lun Abr 09, 2012 10:41 pm

Buena historia, como siempre me impresiona lo que logras hacer, muy buena, siguela pronto ^^


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Re: Corazones compartidos

Mensaje por tenshi12 el Lun Abr 09, 2012 10:55 pm

Me alegra que les haya gustado!!! He tratado de dar este toque dramático porque lo que sigue traerá muchas sorpresas y secretos. Gracias por comentar!!! ByeBye



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Re: Corazones compartidos

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