Nadie sabe qué decir
Conectarse

Recuperar mi contraseña

Mouse Navigator
Últimos temas
» Sous la pluie
Vie Sep 14, 2012 4:13 pm por Janis-Kagamine

» Bleach
Lun Sep 10, 2012 7:05 pm por Janis-Kagamine

» Sky-Blue
Lun Ago 27, 2012 6:51 pm por Janis-Kagamine

» Koizora
Miér Ago 01, 2012 3:43 am por florash

» Paradise Kiss
Miér Ago 01, 2012 3:41 am por florash

» Por siempre Sola
Miér Ago 01, 2012 3:23 am por florash

» Léiriú
Sáb Jul 21, 2012 6:17 pm por Seymi

» Aoharaido
Lun Jul 02, 2012 2:50 pm por Seymi

» Last game
Dom Jul 01, 2012 10:33 pm por Seymi

»  Inu X Boku SS
Dom Jun 17, 2012 4:12 pm por Seymi

¿Quién está en línea?
En total hay 1 usuario en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 1 Invitado

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 15 el Miér Oct 17, 2012 7:09 pm.

Sueño Recurrente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Sueño Recurrente

Mensaje por Pepsipez el Mar Mayo 08, 2012 11:36 pm

*Resumen:Ubicada después de las once novelas, aunque ignorando algunos hechos de las últimas dos, Gracias a su poder, Haruhi logra involucrar a Kyon en lo que ella cree son sueños, aunque esa será sólo la antesala de la primera gran aventura de la Brigada SOS por salvar a su mundo. Contenido Lemon eventual.
*Tipo: Fic
*Categoría: Animé/Manga... aunque más bien sería Light novel
*Serie o Manga/Personajes: La Melancolía de Haruhi Suzumiya.
*Advertencias: Lemon.
*Nota: Esta historia la publiqué originalmente en fanfiction dot net, procuraré ir actualizándola aquí cada semana, espero les guste, y si es así, háganmelo saber... cabe mencionar que este es el primer relato de una serie que su servidor lleva... sin más preámbulos, los dejo con la historia.


Sueño recurrente.
Prólogo.


—El amor no es más que un lapsus temporal del juicio—. Fue lo que la escuché decir aquella vez. De alguna manera me daba la impresión de que no blofeaba, finalmente, nunca he escuchado a nadie que diera tanta seriedad sus palabras como ella. Nunca bromea, no dice nada al azar… luego remató con: —Incluso yo he caído en eso… después de todo, soy una chica joven y sana… mi cuerpo tiene sus necesidades…— No lo dudo ni por un momento, aunque la verdad es que me tiene sin cuidado.
Al menos eso es lo que yo pensé hasta que llegó este fatídico día… aunque estoy exagerando, no puede ser tan malo… ¿a quién engaño? Trata de ponerte un momento en mis zapatos, querido lector, tengo una reputación que defender.
Antes de que me diera cuenta, una vez más maldecía al calentamiento global por hacer que el destino nos alcanzara más rápido. A este paso no será necesario otro berrinche de Haruhi para terminar con el mundo. Este invierno era verdaderamente violento y subir la pendiente hacia la preparatoria a menos dos grados, provocaba que caminara aún más encorvado de lo que acostumbro. Ahí sí… nuestra diosa personal, ni sus luces… puede hacer que aparezcan humanos sobrenaturales y monstruos en aislamientos, pero no puede hacer más apacible el clima. Su sentido común debe valer millones… definitivamente está nuevo y sin usar.
Con tales sentimientos negativos en la mente llegué al aula donde encontré a mi mandona jefa de brigada ya acomodada en su butaca detrás de la mía. Igual que yo, traía cada pieza de ropa posible para apaciguar el frío. Al verme atravesar el umbral, se levantó sin mucho afán de la silla y se giró hacia donde yo venía caminando.
—¡Hace frío!— Exclamó mientras se frotaba las manos envueltas en gruesos guantes de lana.
—¿De verdad? No lo noté—. Respondí haciendo particular énfasis en el sarcasmo de mi respuesta mientras me acercaba a ella.
—No hay necesidad de ser grosero—. Dijo irritada y ordenó: —¡Abrázame!
No. De ninguna manera, no existe poder en este mundo que me obligue a hacer algo así. Prefiero quitarme la ropa y salir a dar vueltas al patio de la escuela en pelotas antes de hacer tal cosa. Esto que acaban de leer es, por supuesto, la respuesta que ella esperaba ante su invitación, pero últimamente he notado que la mejor manera de ganarle en su juego es llevándole la contraria. Así que contra todo pronóstico, sin siquiera molestarme en contestarle verbalmente me abalancé sobre ella y la estreché tal y como me había ordenado.
El impacto de mi aventurado juego fue tal, que tardó algunos segundos en reaccionar. Y no quiero ser osado al interpretar su comportamiento pero me pareció que se debatió por unos momentos en si corresponder al abrazo o no. Finalmente optó por no hacerlo y me dio un empujón para separarme, sin embargo, dudo que haya sido porque quisiera hacerlo, más bien era el asunto de que estábamos en un salón lleno de gente, y aunque todo mundo atendía sus propios asuntos, más de uno reparó en nuestra pequeña pantomima y rió con una expresión de "lo sabía" en la cara.
Algunos minutos después comenzaba a sentir un poco de culpabilidad por mis acciones. A estas horas, Haruhi debió haberme picado al menos tres veces con su bolígrafo para decir alguna idiotez, sin embargo, hoy no lo ha hecho… creo que se me pasó la mano. Hice el propósito de disculparme más tarde y prometerle no volverlo a hacer… vamos… no estuvo tan mal… de hecho, fue muy agradable, al menos para mí… después de todo, es una jovencita bastante atractiva y fue muy reconfortante ver su confusión… cualquier expresión diferente a su habitual cara de irritación le sienta increíblemente bien… y a pesar de los cerca de veinte centímetros de ropa que había entre nosotros, me fue posible sentir la atlética esbeltez de su cuerpecito… ¿Qué…? OK, olviden que dije eso…
Debo admitir que me quedé preocupado por la poca actividad de Haruhi en el transcurso del día, de hecho, comenzaba a preocuparme que estuviera molesta conmigo… aunque ahora que lo pienso, eso quizás sería lo mejor. Y justo cuando comenzaba a repasar esa expectativa, sonó la campana que anunciaba el final de las clases.
—Vámonos—. Dijo ella totalmente repuesta. Supongo que al final no fue gran cosa.
El resto de la tarde pasó sin novedades. Nada que hacer en el club salvo por resguardarse de frío con el té de Asahina, y hacernos tontos jugando algún juego de mesa, mientras nuestra líder de brigada miraba indiferente al monitor de la PC. Quizás era mi imaginación, pero me lanzaba miradas fugaces de cuando en cuando. No, claro que no, eso sería ridículo. El día terminó y todos nos fuimos a casa.
________________________________________
—¡Maldición, hace frío!— Dije con voz en grito mientras buscaba las mantas con las que me había estado cubriendo hace apenas unos segundos. Estiré mi mano sin abrir los ojos para recuperarlas, pero sólo pude arrancar algunas hojas congeladas del césped. ¿Dije césped…? Maldita sea… otra vez no…
Resignado, abrí los ojos para encontrarme con lo que temía. Otra vez la escuela a la mitad de la noche. Otro maldito aislamiento. Pero este era diferente… el cielo, aunque gris y opaco como siempre, daba la impresión de revolverse constantemente. La temperatura era la misma que tuvimos todo el día y de hecho caía algo de aguanieve. ¡Rayos! ¡Sólo traigo encima mi pijama! ¡Moriré de hipotermia si me quedo en el patio! Sin tener muy claro que estaba pasando, me encaminé a la sala del club. Si este aislamiento era como el de la última vez, el edificio tendría electricidad y la estufa me ayudaría a pasar la noche… esta vez estoy yo solo aquí.
Fue inútil correr. Llegué empapado a la sala del club y a sabiendas de mi soledad simplemente abrí la puerta. Me equivoqué, no estaba solo.
—¿Qué haces aquí?— Preguntó Haruhi tiritando, hincada al lado de la pequeña estufa eléctrica. —No me digas que otra vez es el mismo sueño estúpido…
—Pues tienes una imaginación increíble—, respondí. —a este ser de ensueño lo está matando el frío.
—Bueno, no importa, ayúdame con esto…— Dijo mientras señalaba al ahora muy abundante guardarropas de Asahina en el perchero. —Si lo acomodamos en una esquina, podremos mantener el calor de la estufa.
Sólo en ese momento noté que ella también iba vestida únicamente con pijama… demonios, no debí notarlo… es sólo un conjunto de dos piezas… pantaletas y corpiño… ambos amarillos… debo mirar a otro lado. Concéntrate en la ropa que debes transportar y no en las imágenes tortuosas que se forman en tu mente… sus hombros se ven tan delicados… ¡mierda, mirada al frente! Tal como pensé, su espalda es perfecta… no le había visto tanta piel desde la piscina… ¡Con un demonio, deja eso…! Una vez más me volví al perchero para tomar la última de las prendas… Haruhi acomodaba la ropa sobre el suelo a mis espaldas… ¡Santa madre de Dios! La curva que se forma entre su cintura y sus caderas simplemente da vértigo… a esta chica le encanta andar corriendo por ahí y tiene una resistencia física enorme… me pregunto qué tan firmes serán sus…
—¿Qué me vez?— Preguntó de repente. Me había concentrado tanto en admirar la perfección de su figura que olvidé completamente que tenía un rostro, ahora inyectado de una vergüenza trémula como nunca le había visto y cruzaba sus brazos delante de su busto… si el frío tenía el efecto que todos sabemos, ahora mismo… ¡Maldita sea, deja de pensar como un cerdo, cerebro! ¡Tú no eres así!
Me sacudí la cabeza y cerré los ojos, dándole la espalda.
—Perdóname… esto es muy extraño…— Dije sintiéndolo de verdad. Apenado, conservé la cabeza del disfraz de rana conmigo… la imagen que seguía quemando mis ojos había provocado una reacción física en mí y debía ocultarla… me siento muy estúpido… —Pero… es que eres muy hermosa—. ¡¿Por qué coño dije eso?
Silencio…
—¿De verdad lo crees?— No esperaba que respondiera así… no esperaba siquiera que respondiera.
—Por supuesto—. Repliqué sin atreverme a verla de nuevo.
—¿Te puedo decir algo?— Preguntó convencida a medias. —Al final no importará porque este es un sueño… pero me sentiré bien si al menos aquí te lo puedo decir.
—Sí…— Respondí aún sin girarme. Ella cree que está soñando…
—Hoy, el verdadero tú hizo algo raro en la escuela—. Luego de decir eso, una extraña expresión de júbilo adornó su precioso rostro. —Me abrazó… no sólo fue lindo… me hizo sentir algo diferente… quizás era porque hacía frío… pero me hizo…— Dudó. Aparentemente estaba escogiendo muy bien sus palabras. —Me hizo desearlo… más allá del abrazo…
—¿En serio…?— Me atreví a responder… ¿en qué está pensando esta chica…? Más importante aún… ¿en qué estoy pensando yo? Debe ser algo serio, porque mi ritmo cardiaco se ha duplicado.
—Pero este sueño es diferente…— Puntualizó mientras se acercaba a mí. —…Hay muchos más detalles… tú mismo… te comportas demasiado como tú para haber salido de mi imaginación—. No respondí esta vez, pero pude sentir su aliento en mi espalda. La sensación era alucinante… ¿Cómo debería sentirme…? ¿Qué debería hacer…? —Dime, Kyon de mi cabeza… ¿Qué haría el verdadero tú aquí y ahora?— Diciendo estas palabras me abrazó y hundió su rostro en mi espalda… también sus senos se estrecharon en mi cuerpo y pude sentirlos a través de la delgada tela de la ropa para dormir de ambos.
Me quedé en silencio. Mi aparato locomotor estaba comenzando a funcionar fuera de la jurisdicción de la parte racional de mi cerebro y me limité a encarar a la chica. ¡Por Dios! ¿Qué le pasó mientras le di la espalda? A decir verdad, no había cambiado ni su apariencia ni su atuendo… era su mirada… siempre se me hizo una muchachita atractiva… ¡pero por todos los cielos! Ahora mismo exudaba una sensualidad que nunca le había visto. Los elementos de su rostro jugaban a niveles diferentes: sus ojos rehuían a los míos con pena legítima mientras que sus labios formaban una sonrisa repleta de… ¿qué palabra podría utilizar? ¿lascivia?
—Hace frío…— Dijo en un susurro. Sentí un Déjà Vu. —Abrázame.
Fue hasta el momento que levante mis brazos dispuesto a obedecerla cuando noté que aún estábamos mojados por el mal clima de afuera. Con una naturalidad y soltura que aún me sorprenden de mi mismo, me deshice de la camiseta empapada y tomé a la chica por la cintura. Francamente no tenía la más remota idea de qué hacer después, por fortuna, ella sí tenía algo en mente. Tomó mi rostro entre sus manos con una delicadeza que nunca creí experimentar de ella. Con una ternura e ingenuidad semejantes me besó… supongo que igual que pasa conmigo es su primer beso… me equivoco, es el segundo… eso explicaría la torpeza de ambos. Unos momentos después, nos tumbamos sobre la pila de ropa que habíamos formado algunos segundos atrás. Me separé un poco de ella para deshacerme de lo que aún tenía puesto y ella ejecutó una acción semejante.
Me costó algunos segundos reponerme de la gloriosa visión que tuve frente a mí una vez que retirara las escasas prendas que cubrían su cuerpo. Sería mentir si dijera que nunca pasó por mi mente esta escena alguna vez… acudiendo a la filosofía de mi líder de brigada… soy un chico joven y sano… mi cuerpo tiene sus necesidades.
—No me mires…— Dijo apartando momentáneamente su mirada de la mía. Sin embargo la ignoré y de hecho tomé sus manos suavemente cuando trató de cubrir su pálido tórax con los brazos.
—¿Cómo podría dejar de mirarte?— Pregunté congestionado entre su belleza y mi excitación.
—¡Idiota!— Respondió fingiendo molestia. Había un dejo de orgullo en su voz.
No había más que pensar. Sin premura, pero diligentemente comencé a besar su cuello de marfil. Ella, seguramente tan confundida e inexperta como yo, sólo se dejó hacer. Eventualmente suspiraba cuando mis caricias y besos se topaban con algún punto sensible y eso sólo me daba la pauta para repasar dichos lugares con mayor frecuencia. Por lo general, mi sentido común está al pendiente de que no cometa ninguna estupidez, pero ese día estaba particularmente silente y ensimismado en el maletero de mi cerebro… una parte de mí intento ir a buscarlo, pero fue detenido en seco por una voz.
—No te preocupes por nada… sólo continúa—. Esa es Haruhi. Siempre me he preguntado si puede leer mi mente. Su voz suena como si se hubiera embriagado, pero… ¡demonios, es tan estimulante verla así! Así que le hice caso, dejé descansar a mi consciencia y me concentré en la diosa que tenía delante de mí.
Y nuevamente recorrí aquellos sitios que sé que en el futuro significarán algo para mí en más de una forma. Las clavículas, el abdomen a la altura del diafragma, el ombligo… comienzo a comprender porque los jóvenes de nuestra edad sobreestiman tanto este episodio de la vida… y yo lo estoy disfrutando con ella… ¡muéranse de envidia, idiotas! ¡no existe nadie más fuera del alcance de todos ustedes, mortales!
—Ven…— Una vez más es ella… sé que es lo que quiere decir, pero en un afán por obtener mi importancia me hice el desentendido e hice un mohín. —Deja de hacerte el idiota…— Replicó mientras estiraba los brazos hacia mí. —…sabes bien que es lo que quiero…
Por supuesto que lo sé… no puedo creer que me sienta tan ansioso… pero me sobrepuse y me acomodé sobre ella para comenzar a… bueno, saben que es lo que tenía que hacer en este punto. Y antes de hacerlo, sus labios capturaron mi atención una vez más… rosados, pequeños, suaves… debo besarla de nuevo. Así lo hice y justo cuando estaba a punto de comenzar la faena, me detuve y me separé unos centímetros. Ella me miró confundida.
—¿Qué pasa…?— Me preguntó.
—Quizás deberíamos hacerlo de otra forma… no quisiera… lastimarte—. Eso salió desde mi corazón hasta mi boca, lo juro. A mí también me tomó por sorpresa mi repentina preocupación.
Ligeramente confundida y de buena manera sorprendida, me hizo caso, y con esa fuerza que la caracteriza me tendió sobre mi espalda… no puedo dejar de verla… es bellísima. Y como es la costumbre, ella no perdió un segundo de tiempo… se toma el té ardiendo en un solo sorbo… podríamos decir que hizo algo semejante conmigo. Le tomó solamente unos segundos sobreponerse al dolor inicial y en cosa de un par de minutos literalmente galopaba sobre mí. Ya de por sí era maravillosa la sensación combinada con el espectáculo visual… y habló una vez más, sin detenerse.
—¿Aún piensas que Mikuru es mejor que yo…?
Qué me condenen si alguna vez he expresado eso en voz alta.
—Yo nunca he dicho tal cosa…— Yo sólo he pensado que si fuera un poquito más como ella… más tierna, amable, acomedida, dulce… rayos, soy un imbécil… ella ha sido todo eso y más esta noche… tomando en cuenta el hecho de que si mi situación hubiera involucrado a Asahina en vez de a Haruhi, sin duda alguna ya me estaría arrepintiendo… aunque hubiese sido el hombre más tierno del mundo, al final estoy seguro que sentiría como si la hubiera violado… ya estaría a estas alturas hecha un mar de lágrimas… creo que acabo de deducir que Haruhi también sería, y por mucho, mejor amante…
Y una vez más tengo esa sensación de que está leyendo mi mente, pude verla sonreír abiertamente al notar que sin duda ella sería la mejor… y con eso en su mente, o al menos yo asumo eso, comenzó a moverse más cadenciosamente… se llevó las manos a la nuca haciendo aún más fascinante la imagen que me estaba regalando. Ya no le importaba más… estaba concentrada, más que en el estímulo físico que estaba recibiendo, en el halago que le había hecho sin palabras, y sin ningún reparo, comenzó a gemir… estoy acostumbrado a escucharla gritoneando todo el tiempo, pero es tan diferente escuchar su voz a estas frecuencias. Por fin estábamos llegando al punto que estábamos buscando. Aún hoy me siento sorprendido de la sincronización en la cual estábamos alcanzándolo… supongo que tiene que ver con su poder… y lo logramos… lo noté no sólo en mi propio cuerpo, sino en el suyo, cuando los rítmicos movimientos que llevaba comenzaron a volverse erráticos y luego espasmódicos… ah, también en los francos gritos que dio mientras esto pasaba.
Fue como si me hubieran quitado las baterías… cualquier movimiento luego de eso se volvió un esfuerzo que no estaba dispuesto a hacer. Haruhi se dejó caer sobre mi regazo sin abandonar la posición en la que… en la que acabábamos de hacer el amor… aún no puedo creer que estoy escribiendo esto, ¡está de locos…! Fueron largos minutos de silencio mientras nuestra respiración se regularizaba. Tiempo que aproveché en acariciar su perfecta espalda ahora empapada en un fino sudor de fragancia magnifica que me tenía drogado.
—El sueño terminará pronto…— Dijo ella con cierta tristeza en la voz.
—Hay algo que he querido decirte…— Le dije mientras me incorporaba a medias sin dejar de abrazarla. —Una persona no puede ser feliz todo el tiempo… piénsalo un poco… ¿qué pasaría si un día no sólo encuentras a un extraterrestre, sino que te invita a vivir en su planeta? ¿No crees que después de un tiempo eso también sería aburrido?
—¿A qué viene eso?— Preguntó contrariada y con esa expresión irritada que comenzaba a gustarme.
—A que la gente común como yo tiene que guardar los buenos recuerdos de esas cosas que te hacen feliz y utilizarlos en los tiempos cuando hay melancolía o tristeza. Sé que detestas ser como los demás, pero conocer cómo trabaja el enemigo podría ser tu primer paso a ser aún más especial.
Pensó un momento en mis palabras y luego me mostró una sonrisa brillante.
—Tienes razón… no lo había pensado así…— me miró con suspicacia. —Pero eso es algo que yo no sabía… si esto es un sueño, quiere decir que todo lo que me estás diciendo es algo que estaba dentro de mi mente en un principio. Por eso estás aquí y por eso hicimos lo que hicimos, ¿verdad?
No respondí… me hubiera gustado decirle que no era un sueño, que su capricho me había llevado a este aislamiento que ahora mismo no veía como algo aterrador… pero no me creería.
—Bueno, ¡No importa!— Dijo llena de júbilo. —¿Lo hacemos otra vez?
________________________________________
Alrededor de las cinco de la mañana caminaba como un desesperado de un lado a otro de mi cuarto. Había despertado una vez más en el suelo, al lado de la cama, mi pijama estaba empapado de agua y sudor y ahora mismo sostenía mi móvil esperando que contestaran del otro lado de la línea. La llamada conectó y nadie respondió del otro lado. Esa era la señal de que Nagato tomaba la llamada.
—Buenas, Nagato, lamento hablar a esta hora… ¿te desperté?— Sé que puede sonar como una pregunta estúpida, pero hasta hoy no tengo constancia de que duerma o no.
—…
—Algo ha pasado…
—Lo sé.
—¿Tienes alguna idea de qué fue?
—No. Suzumiya Haruhi y tú desaparecieron de nuestro espacio tiempo alrededor de cuatro horas y media. Asahina Mikuru y Koizumi Itsuki están conmigo ahora. Nadie ha podido entrar al aislamiento en el que estaban por ningún medio. Por un momento pensamos lo peor.
—¡No puedes imaginarlo, fue una locura…!
—¿En serio? ¿Qué fue lo que pasó?— Ese era el tarado de Koizumi, seguramente Nagato puso su teléfono en altavoz y estaba teniendo una conferencia con toda la brigada.
—Eh… quizás sea mejor que se los cuente en persona—. De ninguna manera, no les contaré nada de lo que pasó esta noche.
—Parece que en realidad no fue tan malo…— Esta vez fue Asahina quien habló. —Daba la impresión de que no había nada de qué preocuparnos.
—¿Por qué lo dices?
—Koizumi no perdió sus poderes, Nagato seguía conectada a la Entidad para la Integración de Datos y yo tenía contacto con mi superiores… no se interrumpió ninguna comunicación o ciclo en el espacio tiempo…— Asahina dudó un momento, como si le avergonzara lo que iba a decir a continuación. —Pareciera que Suzumiya solo quería un poco de privacidad.
Le pegaste… creo que mejor le colgaré al círculo de los raros y trataré de dormir lo poco que queda de la noche… estoy agotado…
________________________________________
Dormí como un bebé las dos horas de sueño que me quedaban. La subida a la escuela fue particularmente difícil, pues aunado al clima, hoy más inclemente que ayer, estaba mi agotamiento y un dolor fastidioso en la cadera… no entremos en detalles. Pensé que lo mejor sería comportarme como de costumbre una vez que llegué al salón. Haruhi apoyaba su frente contra sus brazos cruzados en el escritorio y parecía dormir.
—¿Noche larga?— Pregunté casual.
—No me molestes, tengo sueño…
—¿Una pesadilla?
Ella levantó el rostro ligeramente, sólo permitiéndome ver sus ojos.
—No… fue un buen sueño.
—Entonces deberías concentrar tu energía en recordarlo cuando estés aburrida. Estoy seguro que hará más apacible tu día.
Al escucharme decir esto se incorporó abriendo esos preciosos ojos lo más que pudo.
—Eso es lo que tú…— Sí, Haruhi, fue lo que te dije anoche en ese episodio tan fuera de este mundo donde sólo estuvimos tú y yo… pero dudo mucho que tu raciocinio te permita ver el vínculo… —¡Ah, olvídalo! ¡Es una locura!— Dijo más para ella que para mí y volvió a colocar su cabeza entre sus brazos.
—Si fue un sueño tan agradable, tal vez deberías tratar de volver a tenerlo alguna vez—. Le dije mientras me volvía hacia el frente del salón al ver al profesor entrar.
Que quede muy en claro que esa última frase la dije sólo por decirla… sin ninguna intención oculta ni nada… pero me tomó la palabra… el sueño se ha repetido varias veces… y tengo que admitir que ha sido mejor cada vez… quizás en una de esas me anime a decirle que es lo que en realidad está pasando. Tal vez lo tome bien… quizás entonces pueda decirle que no podría continuar mi vida si no es con ella a mi lado, pero no en este sueño recurrente, sino en este mundo, en el real.

Fin del prólogo.
avatar
Pepsipez

Mensajes : 5

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Sueño Recurrente

Mensaje por tenshi12 el Miér Mayo 09, 2012 11:31 pm

Oh!!!!! Piensapiensa

Suzumiya Haruhi es mi anime favorito (además de que me he leído las novelas completas que por cierto me encantaron) y lo que has hecho en este fic me deja muy sorprendida. Manejas la narración de Kyon como si fueras el autor original además de que la historia es intrigante, no muchos escritores pueden lograr este tipo de narración y realmente me sorprendes demasiado. Deslumbre Nos seguimos leyendo!!



Spoiler:

"Aún si el cielo está oscuro y no se puede ver nada... en algún lugar brillan las estrellas"
avatar
tenshi12
Escritor
Escritor

Mensajes : 84
Edad : 23

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Capítulo 2

Mensaje por Pepsipez el Mar Mayo 15, 2012 8:42 pm

Capítulo 1.


Estos días de enero han sido raros desde la perspectiva en la que quieras abordarlos. Sé que crees que es curioso que yo lo diga, dado lo poco usual que resulta ser mi vida desde abril del año antepasado. Lo que aún no sé si definir como bueno o malo, son los aislamientos que Haruhi ha estado haciendo a un ritmo de una vez por semana donde me veo involucrado de una manera nueva y desconocida hasta hace un tiempo para mí… tengo que admitir que han aderezado mi impactante personalidad con algunos matices que desarrollaron mi autoestima y madurez, luego explicaré eso. Pero siendo yo el único humano normal entre mis curiosos compañeros de brigada, soy también el más susceptible a notar los cambios en el ambiente.
Sin embargo, no fue sino hasta que Nagato, con ese estoicismo que la caracteriza, me advirtió sobre lo que sucedía, que finalmente hice caso a mi sexto sentido. Me resigné al hecho de que una vez más estaba demasiado distraído en la idílica calma e ignoré la tormenta que se nos avecinaba.
—Las alteraciones estructurales espaciotemporales periódicas pueden degenerar en la destrucción definitiva del afluente actual de datos y la subsecuente creación de nuevos parámetros.
—¿Qué cosa…?— Pregunté contrariado mientras tenía la sensación de que la interfaz humanoide se exasperaba de mi poca capacidad de entendimiento de su charla.
—Ya entiendo…— Agregó Koizumi con su sonrisa de comercial. Se volvió hacia mí con el gesto condescendiente que pone siempre que tiene que traducirme las palabras de Nagato. —Lo que Nagato quiere decir es que estas desapariciones suyas pueden ser un arma de doble filo… a pesar de que Suzumiya ha reducido en muy buena medida su stress gracias a ellos, existe el peligro de que en algún punto prefiera ese aislamiento y lo convierta en su mundo real dejando al mundo que conocemos a la deriva. Deben estarlo pasando bien allá…
—No digas cosas que puedan malinterpretarse—. Dije ligeramente avergonzado. Por cierto, estamos en el café de siempre, hoy es sábado y fuimos a otra búsqueda de misterios. La reunión ha terminado ya y Haruhi se fue a casa, los demás sostenemos una especie de reunión de emergencia. —¿Es tan peligroso el tema como suena?— Pregunté dirigiéndome nuevamente al alien.
—Aunque no es una situación de extremo peligro, es un riesgo latente que la Entidad para la Integración de Datos quisiera tener bajo observación.
—Eh… eso no sería un poco incómodo… es decir, sería como espiarlos…— Esa fue Asahina, tan considerada como siempre… estas últimas semanas he notado que es un tanto más recelosa en el trato conmigo y Haruhi… no es malo, pero se siete extraño, incluso me da la impresión de que es más cuidadosa de no invadir mi espacio personal. En cuanto a lo que dice, estoy plenamente de acuerdo con ella, bastante malo es que Koizumi haya investigado mi vida previa como para que se pongan a vigilarme en mis "momentos especiales" con Haruhi.
—¿Podríamos dejar esto en pausa de momento?— Dije un tanto abrumado mientras me sostenía el tabique nasal. —Ustedes mismos me han dicho que el sentido común de Haruhi permite que el mundo no sufra alteraciones serias, así que mientras ella siga creyendo que no es más que un sueño, todo estará bien, ¿no…? Déjenme eso a mí, si necesito respaldo, les pediré ayuda… además, no creo que hayan querido tener esta charla sólo para avisarme que querían vigilar nuestra…— iba a decir "intimidad", pero iba a sonar bastante explícito, aunque me costó un tiempo considerable encontrar otra palabra para sustituirla.
—Es verdad—. Dijo Koizumi. —Asahina… ¿serías tan amable de explicarnos el reporte que recibiste?
El ambiente se volvió un poco más tenso entonces. Asahina parecía confundida y preocupada.
—No tengo muy claro lo que ha pasado, pero parece ser que ha habido cambios significativos en el flujo normal del tiempo hacia el futuro del que provengo… la información clasificada ha experimentado cambios reversibles, pero de origen aún indefinido… en otras palabras, el futuro está cambiando, pero se puede corregir.
Lo único que me faltaba… ahora resulta que por mi culpa, o mejor dicho, la de Haruhi, el futuro estaba cambiando…
—No…— Respondió ella sacándome de mi malinterpretación. —No es a causa de ustedes… bueno, podría decirse que sí, pero no de la forma en la que crees… es decir, eso no es información clasificada, pero mis propios superiores no entienden bien que es lo que está pasando. Tal vez, lo mejor sería no adelantar juicios hasta que quede un tanto más claro que es lo que pasará.
Con esta premisa, la reunión terminó y ahora tengo una jaqueca espantosa mientras me preparo para dormir… me siento un algo sobrepasado… es decir, ¡sólo tengo dieciséis años! Creo que cargo con más presión de la que debería aguantar… mi mala costumbre de pensar demasiado las cosas me está haciendo daño… así que sólo dormiré… eso me ayudará a despejar la mente.
________________________________________
—¿En verdad eres así de perezoso?— Preguntó la chica de la sonrisa con la luminosidad de μ Cephei con la cabeza apoyada sobre sus manos. Puedo verla claramente gracias a la media luz que entra por la ventana del club. Esta vez estoy sentado en la silla que usualmente ocupo durante el día, pero mi cabeza descansa sobre mis brazos mientras despierto lentamente. El aislamiento de vuelta.
—Hola—. Digo sin mucho afán. —¿Por qué estamos aquí?
—Estoy aburrida.
Sólo porque estás aburrida… ¿alguna vez te interesas en alguien más? Aunque no me molesta tanto como parece… creo que es precisamente ese rasgo de personalidad lo que te hace tan especial… ojalá nunca cambies.
—¿Qué tienes en mente?— Pregunté, sin embargo, la respuesta era prácticamente obvia.
—Creo que te das una idea… traje eso hace unos días anticipando que podría ser de utilidad—. Dijo mientras señalaba una gran bolsa de plástico que en efecto, noté que trajo desde el viernes, pero desconocía su contenido.
Me levanté, tomé la enorme bolsa y la abrí. Un futón… ¿por qué no me sorprendo? Me volví hacia la chica mientras le dirigía una sonrisa más bien discreta. Me eché el futón enrollado al hombro y tomé a Haruhi de la mano.
—Ven—. Le dije mientras la conducía fuera del cuarto del club. —Hoy quisiera hacer algo diferente.
—Pervertido—. Dijo ella radiante mientras se dejaba llevar.
Minutos después, estábamos en un lugar común en el día, donde toda la brigada había pasado algunos descansos y reuniones. El tejado del edificio principal de la escuela. Tendí el futón y miré el opaco cielo.
—Sería maravilloso ver las estrellas—. Dije sintiendo el frío golpear mis manos y mis mejillas.
—Sí, sería lindo—. Respondió ella mientras se metía al futón.
—Tú podrías hacer que se vieran si lo desearas.
—Qué tontería… está bien que en mi sueño mande yo, pero no es como si fuera alguna especie de diosa.
—¿Qué pasaría si fuera así? ¿Qué pasaría con este espacio si un buen día te dieras cuenta de que tus limitaciones sólo están supeditadas a tu sentido común? ¿No sería fantástico encontrar la forma de hacer el mundo más interesante a base de tu propio esfuerzo?
—¡Por supuesto que sí! ¡Por eso creé la brigada!
No me estás entendiendo. Me limité a suspirar mientras dirigía nuevamente mis ojos al cielo plomizo y obscuro. Y entonces, luego de unos segundos de quietud, sucedió el milagro.
La capa grisácea que encapotaba el cielo se abrió con una ligera brisa. Dado que la ciudad carecía de las luces artificiales que tenía en el mundo real, el firmamento, ahora límpido, ofrecía el más luminoso y sobrecogedor espectáculo de luz que había visto en mi vida. Podía ver claramente la vía láctea partiendo el cielo. Era bellísimo.
Me volví hacia a la que cada vez estoy más convencido de que es una diosa, su rostro iluminado por las estrellas reflejaba una inocencia que calentó mi corazón a pesar del clima… demonios, cada vez sueno más raro… parece que esta chica está afectando mi percepción de la cosas. Reparando por fin en mí, hizo una seña con la mano para que me sentara a su lado.
Unos momentos después estábamos recostados dentro del futón disfrutando del cielo. Ella estaba acomodada sobre mi regazo y pasamos un largo rato sin decir o hacer nada. Nunca me había sentido tan cómodo en mi vida.
—¿Te molestaría… si no hacemos lo que en ocasiones anteriores?— Preguntó en un susurro, rompiendo el silencio.
—Iba a proponerte lo mismo—. Le respondí mientras la estrechaba más fuerte.
—¿El verdadero tú es así de… gentil?
No respondí. Siempre he pensado que soy un tipo muy acomedido, confiable y amable. Pero esto es diferente. Mi gentileza con ella se ha vuelto diferente… se convirtió en ternura… maldita sea, no quería admitirlo…
Estoy enamorado de ella.
—Sé que sonará loco…— Dijo aún más bajo. —Pero a veces siento como si esto no fuera un sueño… en el fondo, quisiera que no lo fuera.
Una vez más cayó el silencio. Pasaron unos minutos antes de que me diera cuenta que se había dormido. ¿Qué demonios pasa contigo? ¿Quién se duerme dentro de su propio sueño? Todo esto lo medité mientras secaba con una punta de la manga de mi pijama una gota de saliva que amenazaba con salir de su boca entreabierta.
Esto es quizás lo que debería evitar. Debo hacer que de alguna forma Haruhi no prefiera estos momentos a los de la vida diaria, o el mundo correría peligro de verdad… quizás yo estaría a salvo aquí, pero… ¿y los demás? ¿qué pasaría con mis padres y mi hermana? ¿Y qué hay de los otros miembros de la brigada? Incluso siento un poco de remordimiento por los bobos de Taniguchi y Kunikida… aunque también sería hipócrita de mi parte decir que esto no es grandioso… de hecho, una parte de mí también desearía que esto dejara de ser un sueño…
________________________________________
Las tres de la mañana. Desperté esta vez sin caerme de la cama con una muy reconfortante sensación de tranquilidad. Supongo que es lo que podemos llamar una "experiencia religiosa". Observé por la ventana de mi habitación sintiendo de pronto que el mundo allá afuera es más amenazante y aburrido que de costumbre. Uno podría decir que es simplemente la reminiscencia después de lo que acabo de pasar, pero no era eso.
Por alguna extraña razón y contra mis costumbres, sentí ganas de dar un paseo. No debe haber mucho de qué preocuparme, vivo en un barrio tranquilo y he sabido de gente que sale a caminar sea la hora que sea cuando no puede dormir. Así que tomé un abrigo grueso, unos suecos, mis llaves y me dispuse a dar un breve recorrido al vecindario.
Caminé sin sentido por unas cuadras sólo medianamente al pendiente de los sonidos nocturnos. Algunos perros ladrando, gatos correteando entre las bardas… nada fuera de lo usual. Mientras andaba, veía el vaho que el frío hacia que escapara de mi boca, y seguía pensando en cómo fraguar un escape para Haruhi y para mí de esos maravillosos aislamientos. Es curioso que me cueste más trabajo pensar en ello en una noche en la que el elemento sexual no aderezó la velada. Esto es más profundo y complicado. La tranquilidad de esta noche me ayuda a pensar con mayor claridad y el frío hace que tenga también mayor lucidez. Ideé algunos planes, pero todos sonaban ridículos, que iban desde decirle la próxima vez que no quería volver a verla o hacer una caracterización ridícula de que lo había olvidado. Y apareció también la estupidez soberana coronando mis infructuosas ideas: decirle que no era un sueño y que quería que lo transportáramos el mundo real. Reí para mis adentros luego de haberlo siquiera concebido. ¡qué estupidez!
Fue en ese momento donde toda la paz y tranquilidad que me quedaban se terminaron.
El sueño terminó, estaba comenzando la pesadilla. Esto era lo que de alguna manera sabía que pasaría, pero el cambio me tomó completamente desprevenido. A poco menos de una cuadra de distancia pude ver una silueta, ligeramente difuminada por la pobre luz de las luminarias. Me tomó sólo unos segundos decidirme y comencé a deshacer lo andado camino a casa. Huelga decir que comenzaba a sentir ansiedad e hice más rápido mi paso. Para mi terror, la silueta que vi algunos metros adelante comenzó a avanzar hacia mí, no me molesté en volverme a verla, sólo giré ligeramente la cabeza para confirmarlo con mi visión periférica. ¿Un ladrón? Si corro lo suficiente podré llegar a casa… si está armado con algún punzo cortante, incluso podría darle batalla… si tiene un arma de fuego, de verdad estoy en peligro. Me concentré en caminar más rápido para evitar esos tortuosos pensamientos; mi corazón se aceleró aún más cuando noté que esta figura misteriosa cerraba el espacio conmigo diligentemente. Estoy a unas cinco cuadras de llegar a casa… no lo lograré…
Finalmente me alcanzó. Por nuestras sombras proyectadas en el suelo pude deducir que es de menor estatura que yo… de hecho, su cuerpo se ve más pequeño que el mío, y más delicado también… es una mujer, muy joven, quizás de mi edad… con todos estos elementos combinándose en mi cabeza, ¿por qué sigo sintiendo este miedo casi orgánico helando mi sangre?
Su mano derecha se apoyó sobre mi hombro derecho. Hasta aquí nada aterrador o digno de ser considerado peligroso. Con su mano izquierda puso algo afilado sobre mi costado derecho, sin herirme, solamente haciendo patente que estaba armada. Esta ya era una razón para sentirse amenazado. Intenté moverme un poco, pero noté que la mano que me tenía presionado por el hombro tenía una fuerza descomunal. Esto si me puso el cabello de punta… tenía que saber a qué me enfrentaba, así que decidí encarar a mi asaltante.
La impresión golpeó la boca de mi estómago haciendo que diera un vuelco mientras un desagradable escalofrío recorrió mi espina. Chica joven, guapa… cabello largo a la cintura y una sonrisa que parece hecha con photoshop… desde hace más de un año, parte de mis peores sueños y recuerdos.
Ryoko Asakura.
—¡Tú…!— Fue todo lo que pude articular al sentir la amenaza.
—Tenemos que huir—. Respondió ella dejándome completamente confundido. —O nos encontrará… debo protegerte a toda costa.
Haciendo uso de la misma fuerza monstruosa que sabía que poseía, me arrastro por mi hombro cautivo llevándome al callejón más cercano. Ahí finalmente me soltó y me pegó al muro mientras miraba con recelo a la entrada del callejón.
—¿Qué estás haciendo aquí?— Le pregunté sin estar muy seguro de querer escuchar la respuesta. La última vez que vi a esta chica, trato de asesinarme con ese mismo cuchillo de supervivencia con el que ahora me amenazaba. Esa vez casi lo logró. Aún puedo sentir esa fría hoja atravesando mi costado…
—No puedo explicártelo ahora—. Respondió sin perder la compostura y sin dejar de observar hacia la calle más cercana. Lo primero será ponerte a salvo… debo ver a tu Nagato.
—¿Mi Nagato?— Pregunté exasperado. Esto no tiene ningún sentido.
—Es una larga historia… debo contactar a tu Nagato y hacer vínculo con la Entidad Para La Integración De Datos.
Cada palabra que salía de su boca no está haciendo más que aumentar mi confusión que ahora rosa con la desesperación… ¡alguien explíqueme qué demonios está pasando!
—¿Es que no quieres matarme?— Parpadeó un par de veces ante mi cuestionamiento. Esta vez era ella la sorprendida y me miró extrañada.
—¿Por qué querría matarte?
—Para obtener datos de Haruhi… eso dijiste una vez…
La ex delegada de la clase sonrió condescendiente.
—Te prometo que te explicaré lo que pasa muy pronto, ahora hay algo más por qué preocuparnos… finalmente nos encontró…
—¿Quién?
Asakura por fin borró su sonrisa y se puso delante de mí y de frente a la entrada del callejón. Las luminarias comenzaron a apagarse, pero la luz no decayó… de hecho, cada objeto dentro de mi campo de visión irradiaba un propio y mortecino fulgor. La brisa se detuvo, incluso la temperatura aumentó unos cuantos grados… Asakura tomó postura de combate poniendo frente a su rostro el temible cuchillo. En la esquina, con paso lento, pero decidido se acerco otra figura femenina… más que esbelta, era menuda. Su paso carecía de todo lenguaje corporal.
—Llegaste primero. Deberías saber que a pesar de eso, no existe posibilidad de que el resultado cambie. El nivel de amenaza que representas para mí es mínimo y fácilmente controlable.
Esa voz… me gustaría decir que la escucho a menudo, pero a pesar de que convivo con ella casi todos los días, es raro que la oiga hablar.
—Protegeré a este humano aunque tenga que ofrendarte mi vida, Nagato…— Asakura hablando así… OK, estoy perdido, no entien… ¡Un momento! ¿Protegerme de Nagato? ¿Qué demonios es esto?
Un vistazo más cuidadoso a Nagato trajo la respuesta.
No sé cómo explicarlo. Es Nagato, pero al mismo tiempo no lo es… tiene la misma apariencia, la misma carencia de emociones y gesticulación… pero hay algo raro en ella… algo siniestro que puedo sentir como me empuja a pesar de los cerca de diez metros que nos separan.
—Si ese es tu deseo, garantizaré su cumplimiento—. No… no es Nagato… ella no amenazaría a nadie, ni siquiera a Asakura… ella podrá ser muchas cosas, pero es, sobre todo, un ente que protege y procura a todos… y antes de que pudiera poner estos pensamientos en orden, escuché algo que hace mucho no oía en los labios de Nagato: —SELECT serialnumber FROM DataBase WHERE snumber=information ORDER BY terminatedirective HAVING target = Nombre personal: Ryoko Asakura, calificado máverik. Realización De Prioritaria Destrucción De Flujo De Datos.
El espacio se distorsionó de una forma tan violenta que me produjo vértigo y no pude hacer más que caer sobre mis rodillas, mareado y nauseabundo. Cuando el pequeño cataclismo se detuvo, el callejón había desaparecido y estábamos en algo parecido a una nube en la cima del cielo… ¡maldita sea! ¡Puedo ver la ciudad entera desde aquí! ¡Incluso se ve la obscuridad más allá de sus límites!
Me tomó unos segundos recuperarme de la impresión, pero en ese mínimo lapso de tiempo, la batalla se había desatado ya. En una ocasión me vi envuelto en una pelea entre estas dos mujeres y entonces, aunque Nagato fue superior al final, había cierto equilibrio en el poder… esta vez era tan diferente… Asakura, sin perder esa atrayente expresión despreocupada, me protegía y se protegía de los estrambóticos y letales ataques de Nagato, pero no le devolvía el fuego en absoluto… Nagato materialmente sometía a una Asakura frenética que se movía a velocidad sobrehumana para repeler cuanta energía, proyectil o cosa invisible fuera lanzada contra cualquiera de los dos; mientras esto sucedía, Nagato ni siquiera se movió de lugar.
—¡Nagato!— Me atreví por fin a gritar. —¡¿Qué está pasando? ¡¿Por qué nos atacas?—
Más concretamente… ¿por qué a mí? como era de esperarse, no hubo respuesta. Sin embargo, al haber llamado su atención, pareció concentrar sus ataques directamente en mí, que estúpidamente me había incorporado, dándole mayor oportunidad de atacarme. ¿Por qué tengo yo que verme involucrado en este tipo de situaciones? Si esta versión aberrante de Nagato me hubiese encontrado solo, seguramente habría muerto sin saber qué me golpeó… y a pesar de que tengo una lejana noción de que estoy en peligro, no puedo calcular o moverme para ponerme a salvo por mis propios medios… me siento tan inútil.
Lo siguiente pasó en apenas unos instantes, luego de escuchar un estruendo ensordecedor, pude sentir una gran cantidad de polvo y detritos golpeando mi rostro y manos mientras me cubría, junto con algo húmedo y tibio. Al volver a abrir los ojos, entre la aún presente nube de polvo y un par de metros frente a mí, Asakura yacía hincada. Su brazo izquierdo colgaba inmóvil y ensangrentado, su atractivo rostro estaba quemado del lado izquierdo al igual que parte de su cabello, con horror noté que su oreja había desaparecido.
—El borrado de datos puede ser un proceso que no suponga dolor para tu interfaz… permíteme terminar esto de la forma más rápida y eficiente, sólo déjame hacerlo—. Invitó Nagato, al sonido de su voz, la neblina de polvo se partió dándonos una clara visión de ella… quizás sería la tensión del momento, pero pude ver algo semejante al desdén en la mirada que daba a la casi derrotada Asakura.
—Eso es imposible—. Respondió mi protectora mientras se incorporaba con dificultad. —Porque quiero que este humano viva… quizás él pueda terminar con toda esta locura…
—Entonces será de la forma difícil—. Algo en el ambiente cambió una vez que Nagato dijera eso. ¿Han estado cerca de un remolino de arena? Era una sensación semejante, como si estuviera concentrando toda su fuerza y preparándose para lanzarla contra nosotros dos… si eso pasaba, toda esperanza estaría perdida… aunque no quisiera morir aquí y ahora, atacado por esta versión rara de Nagato y protegido por una versión aún más extraña de Asakura, quisiera saber porque está pasando todo eso.
Parece que mi diosa personal escucha mis deseos aunque esté lejos de mí. Una nueva distorsión en el espacio provocó que Nagato perdiera la concentración y mirara hacia el cielo. No hay expresión en su rostro, pero sé que está confundida, después de tanto tiempo, sé cómo interpretar su humor.
—Tú no debes estar aquí—. Escuché entonces con una voz amable y melodiosa que parecía omnipresente. —Si no abandonas este espacio de inmediato, procederemos.
—Hemos hecho un análisis preciso de tu composición de datos, tenemos formas de diluirlos—. Esa es la voz de Nagato… mi Nagato… ¿Cómo es posible? —Tiempo para confirmación e inicio de protocolo de disolución de datos T-minus 10…
Nuestra atacante nos dedicó una última mirada. Nunca había visto unos ojos así en Nagato… era verdaderamente espeluznante… sin molestarse en responder a las advertencias, simplemente se esfumó.
Segundos después las caleidoscópicas distorsiones al entorno comenzaron a hacerse nuevamente el callejón. Poco a poco volvió el ruido nocturno, nuevamente noté como salía una pesado vaho de mi boca a razón del frío, la calleja volvió a ser obscura y las luminarias ofrecieron su fría luz.
Frente a mí, Asakura perdió la fuerza de sus piernas y dejó caer su cuchillo de combate mientras perdía el equilibrio. Me adelanté rápidamente y alcancé a ponerme entre ella y el piso.
—¡Resiste! ¡Pediré ayuda!
—No te preocupes—. Me respondió con su sonrisa de actriz de dorama. —La ayuda ya ha llegado.
Instintivamente me giré hacia la dirección hacia donde mi guardiana miraba, la misma entrada del callejón. De pie, inexpresiva estaba Yuki Nagato. A su lado, tomándose las manos frente a su falda mientras nos dedicaba una cálida sonrisa, estaba Erimi Kimidori. Unos momentos después habían llegado hasta nosotros.
—Tienen que ayudarla… ella salvó mi vida—. Les dije mientras sostenía a Asakura y sentía un débil temblor de su cuerpo lacerado.
Nagato se volvió hacia Kimidori y por un par de segundos no hicieron más que mirarse mutuamente. Por fin, Nagato asintió una vez y se hincó frente a Asakura. Extendió la palma de su mano hasta que quedó a unos milímetros del rostro de la interfaz dañada y comenzó a hacer un conjuro inaudible mientras sus labios se movían vertiginosamente.
Siempre me ha resultado sorprendente la forma en la que Nagato manipula la información o lo que sea que haga. Mientras hacía su cántico, la ropa ensangrentada, rota y quemada de Asakura volvía a estar en buen estado y tan limpia como si nada hubiera pasado, las quemaduras en su rostro comenzaron a regenerarse, la oreja perdida reapareció e incluso volvió a crecer el cabello quemado, el olor a chamusquina fue totalmente sustituido por el aroma del perfume de jazmín que Asakura acostumbraba. Terminado el proceso, le tomó unos segundos más y unas inspiraciones profundas a Asakura para, no sin antes agradecerme, levantarse de mis brazos.
Ahí estaba yo, junto a tres chicas a la mitad de la noche, las tres hermosas, esta sería una estampa perfecta si no fuera porque las tres son extraterrestres. Tengo una vez más la impresión de que se comunican entre ellas sin utilizar palabras e incluso sin usar lenguaje corporal, lo que sí puedo notar es que Nagato y Kimidori miran con algo semejante a la intriga a Asakura. Pasó un largo minuto en completo silencio, sólo interrumpido por mi aún agitada respiración.
—Solicitud de sincronización—. Rompió el silencio mi protectora. Parecía que las otras dos estaban esperando que dijera eso.
—Concedida—. Respondió Nagato y momentos después ambas miraban al cielo.
Mientras esto pasaba, tuve la estúpida idea de que si me concentraba, podría escuchar sus discos duros trabajar… ¡En qué tonterías piensa uno cuando vuelve de la muerte!
—Entendido—. Dijo Nagato un par de minutos después. Se dirigió a Kimidori nuevamente. —Inicio de protocolo de emergencia—. Detesto que hablen así, no entiendo nada y me siento como un niño pequeño que escucha una conversación entre adultos que se supone no debería oír. —Vamos—. Dijo por último dirigiéndose a mí. —Te escoltaremos a casa y te mantendremos bajo monitoreo. El agotamiento físico que has experimentado el día de hoy podría haber afectado tus capacidades cognitivas. Será mejor que descanses por hoy, mañana te será explicada la situación a detalle.
Caminamos los cuatro en dirección a mi casa. Nagato me pide que duerma para digerir información mañana… pero tengo tantas preguntas… ¿Qué hace Asakura aquí? ¿Quién o qué es esa Nagato que nos atacó? ¿Otra vez Haruhi está involucrada en esta locura? Y más importante aún… ¿Por qué demonios estoy envuelto yo?

Fin del capítulo 1.
avatar
Pepsipez

Mensajes : 5

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Sueño Recurrente

Mensaje por tenshi12 el Lun Mayo 21, 2012 6:46 pm

En verdad ¿por qué siempre le ocurren esas cosas al pobre de Kyon? El chico no deja de entrar en cada situación complicada... y la excéntrica de Haruhi creyendo que todo es un sueño Risas
Con gusto espero el siguiente capítulo!!



Spoiler:

"Aún si el cielo está oscuro y no se puede ver nada... en algún lugar brillan las estrellas"
avatar
tenshi12
Escritor
Escritor

Mensajes : 84
Edad : 23

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Sueño Recurrente

Mensaje por Pepsipez el Lun Mayo 28, 2012 9:12 pm

Capítulo 2.

—El día de hoy tenemos una buena noticia para todos—. Comenzó a decir nuestro profesor de turno al comenzar la primera clase. —Tenemos de regreso a una compañera que muchos de ustedes ya conocían. Recientemente volvió desde Canadá y se quedará con nosotros una temporada.

Dicho esto, deslizó la puerta del aula y entró triunfante Ryoko Asakura. La mayor parte de los compañeros de clase se alegró de verla, incluso Haruhi, sentada detrás de mí, le dirigía una sonrisa de sospecha. Sentí su bolígrafo intentando perforar mi omóplato.

—Volvió, ¿viste? ¡Volvió! ¡Esto es raro! ¡Amerita una investigación! ¡Trataré de comer con ella para sacarle toda la verdad!— Dijo en un susurro apenas contenido.

Tienes toda la razón, hay que hacer una investigación y saber qué demonios está pasando aquí. Mientras nosotros estábamos en nuestras elucubraciones, Asakura tomó el asiento que le correspondía casi al otro extremo del salón y acomodó sus cosas. Momentos después se volvió hacia donde estábamos sentados y puso su sonrisa de tulipán mientras me saludaba con la mano derecha. Yo me limité a asentir, pero la compañera detrás de mí cambió completamente su expresión.

—¿Y por qué te saluda tan familiarmente?— Preguntó.

—Por educación solamente, no debes sentirte celosa.

—Tarado.

Con todo y ese pequeño incidente, podía sentir la excitación de mi jefa de brigada… mi experiencia era ligeramente diferente, yo tenía ansiedad. Me daba la impresión de que pronto me enteraría de algo que no quería saber. Al llegar la hora del almuerzo, Haruhi salió como un huracán hacia el lugar de Asakura y pasando por alto los reclamos de las amigas de ésta, la tomó de la mano y se la llevó fuera del salón con destino desconocido. Y pensar que cuando recién la conocimos, no se molestó siquiera en dirigirle la palabra por mucho que Asakura trató de entablar conversación con ella.

Yo ni siquiera había llevado un almuerzo, así que simplemente me dirigí fuera del aula en dirección al salón del club en busca de alguna respuesta. Nagato siempre está ahí, ella sabrá darme una explicación. Una vez que llegué, toqué un par de veces. El silencio de siempre me indicó que podía pasar.
—Hola—. Dije como de costumbre. Una silenciosa Nagato me miró desde su esquina con su usual falta de expresión. Hoy no estaba sola.

—Buenos días—. Dijo educadamente Kimidori, sentada en una de las sillas plegables de la larga mesa.

—Si ambas están aquí, quiere decir que tienen algo que decir, ¿verdad?

Nagato asintió. Se giró hacia mí apenas moviendo su cuerpo.

—Hoy por la madrugada, hiciste contacto con una versión alterna de Asakura Ryoko y de Nagato Yuki. Ambas procedentes del mismo plano dimensional, uno diferente a éste. El plano del que proceden contaba con la tecnología y recursos para destruir planos dimensionales, garantizando el viaje entre dichos terrenos.

—¿Destrucción de planos dimensionales?— Pregunté augurando un fuerte dolor de cabeza en los próximos segundos. —¿Cómo el TPDD de Asahina?

—Su naturaleza es semejante, pero el mecanismo trabaja sobre diferentes contextos. El TPDD es una herramienta para destruir planos espacio-temporales y no tiene competencia con las dimensiones que comparten la realidad simultáneamente. En palabras sencillas, la Asakura Ryoko y la Nagato Yuki que conociste ayer, vienen de otra dimensión.

Vaya, al fin conozco un par de deslizadores. Haruhi va a estar feliz.

—Supongo entonces que tendremos nuevas adquisiciones en la brigada… Haruhi al fin trajo al escenario al miembro faltante…

—Te equivocas—. Me interrumpió Kimidori educadamente con su melódica voz. —Ellas no fueron traídas aquí por ninguna manipulación o generación de datos creados por Suzumiya. Su incursión es completamente independiente. Y no han sido las únicas. Luego de que la EID corriera un análisis de emergencia en el transcurso de esta mañana, se concluyó que se hicieron seis incursiones exitosas simultáneamente. Ya has visto a dos de ellas. Actualmente se trata de identificar a los otros cuatro invasores.

—Según la información que proporcionó la sincronización con Asakura Ryoko …— Secundó Nagato. —…además de la versión alterna de Asakura Ryoko y Nagato Yuki, en adelante denominada Nagato Yuki-Ni, arribaron a nuestro plano dimensional Asahina Mikuru-Ni, Koizumi Itsuki-Ni, Suzumiya Haruhi-Ni…

Bastó que dijera mi nombre con el calificativo "Ni" para que me diera un mareo. El resto de la charla fue un grueso de tecnicismos relacionados a la destrucción de los planos dimensionales y una verborrea que me hizo sentir nauseas luego de pocos minutos. Para resumirlo sin abrumarlos, el punto es que algo así como una brigada SOS alterna había llegado en la madrugada anterior, mientras Haruhi y yo estábamos en nuestro aislamiento estrellado. Hasta ese punto, no había mucho de qué preocuparse fuera del simple hecho de tratar de legitimar como es que cinco personas ocupaban al mismo tiempo dos lugares diferentes.

—Pero hay más…— Dijo Nagato cerrando la conversación y levantándose de su silla para irse a su salón. —Aunque considero conveniente que te sea explicado por Asakura Ryoko-Ni. Estaremos esperándote en mi departamento hoy a las 19:00 hrs.

Sin más, la alien abandonó el salón del club. Kimidori la imitó poco después y pasó a mi lado haciendo una educada reverencia.

—Y bien, ¿obtuviste alguna noticia interesante?— Pregunté a Haruhi al volver al salón.
—Nada… pero haré que hable.

A partir de ese momento estuve tentado a ignorar todas las tonterías conspiratorias que la chica sentada detrás de mí seguramente comenzaría a escupir en cualquier momento, sin embargo, me sacudió con su siguiente pregunta.

—¿Sabes lo que es un "sueño lúcido"?

—Ni idea—. Finjo demencia.

—Según lo que leí, es cuando cobras conciencia de que lo que estás viviendo es en realidad un sueño.

—Suena tedioso y estúpido.

—¡Para nada! De hecho, es ahí cuando comienza la parte interesante…— Dijo. Pude sentir como se llenaba de energía. —…si logras tomar conciencia de tu sueño, puedes manipularlo a tu antojo, podrías hacer que pasaran las cosas que tú quisieras cuando tú quisieras, y la mejor parte es que no interferiría en absoluto con la necesidad de descansar. Incluso podrías amanecer de mejor humor y más energía si tienes sueños buenos, ¿no crees?

—Casi nunca recuerdo lo que sueño…— Eso es verdad, al menos lo era hasta hace poco. —Y aunque lo recordara, soy el tipo de persona que se deja llevar según los acontecimientos y deja que las cosas pasen cómo y cuándo deben pasar.

—¿Sabes cuán irritante es tu falta de iniciativa?

Con ese enunciado terminó la conversación del día y tomamos las clases restantes. Una vez que llegó la hora de ir al cuarto del club, Haruhi apenas si dijo algo como "date prisa" y salió del aula, yo aún estaba terminando de tomar algunas notas y me tomó unos segundos más salir.

—¡Kyon!— Dijo una voz interceptándome entre mi lugar y la puerta haciéndome dar un respingo. Aún no me acostumbro a escucharla sin que las palabras "asesinato" e "imposible" vengan a mi mente. Debo trabajar en eso.

—¿Sí?— Respondí sobrepuesto viendo a Asakura caminar hacia mí, mientras un grupito de sus amigas bobas nos veía al frente del salón, esperándola.

—No es nada, sólo quería agradecerte por lo de anoche.

—¿Agradecerme? Creo que debería ser al revés—. Dije rascándome la nuca. La verdad es que ella me había salvado y no había mostrado aún mi gratitud.

—Espero que en el futuro puedas considerarme como una amiga y podamos llevarnos bien—. Acercó su rostro al mío de tal suerte que sólo yo pudiera escucharla. —Nos veremos esta noche, hay mucho que debemos hablar.

Dicho esto, puso esa sonrisa encantadora que tiene y me dio un guiño, para después reunirse con las otras muchachas de la clase, que ya comenzaban a hacer expresiones a propósito de la escena reciente mientras me veían con suspicacia.

—Te espera una gran noche entonces, ¿no?— Me atacó Haruhi una vez que salí del salón. Me esperaba en la puerta, aparentemente escuchando la breve entrevista de unos segundos antes.

—No es nada—. Dije restándole importancia, aunque ansioso, no me malentiendan, no es por miedo o mucho menos, pero soy consciente de lo que puede provocar una mala interpretación.

—¿No…?— Dijo mientras caminábamos al club. —¿Qué fue lo que pasó?

—Eh… lo que pasó fue que…— ¡Demonios! ¡Apúrate, inventa algo! —…me la encontré anoche en una tienda de conveniencia, mi madre me mandó por algunas cosas y ella estaba ahí. Se le rompieron las bolsas que llevaba, iba cargando muchas cosas porque recién llegó a Japón, me ofrecí a ayudarla a cargar sus compras hasta su casa.

—¿Incluso sabes donde vive?

—Sabemos. ¿recuerdas que el año pasado fuimos para ver qué había pasado con ella?

—Es verdad… ¿y por qué la volverás a ver hoy?— ¡Esto es un acontecimiento! ¡Una muestra legítima de celos por parte de mi jefa de brigada!

—En agradecimiento, me invitó a cenar en su casa…— Di una mirada de prevención a Haruhi, que parecía haber aumentado la velocidad de su paso. —…aunque francamente no tengo muchas ganas de ir.

—¡Oh! ¡Pero sí deberías ir!— Dijo con cierto matiz corrosivo en la voz. —¡Es una gran oportunidad! ¡Asakura es una chica linda y muy popular! ¡Quizás no vuelvas a tener una oportunidad así para acercarte a ella!

—Francamente pienso que no es mi tipo—. Eso también es verdad.

—¿Y cuál es tu tipo entonces?— Touché. ¿Qué respuesta debería dar? Existe un rango bastante considerable de cualidades que considero de mi agrado. Veamos… me gustan las chicas de cabello largo, que se pueda anudar en una cola de caballo… mala idea, no le gustará que diga eso… ok, que sean tiernas e inocentes y despierten mi instinto protector… mal, mal, tampoco tiene mucho que ver con ella. Un momento, son mis gustos, ¿por qué debería considerar lo que ella piense al respecto? Aún más complicado de explicar, ¿por qué si esta chica contraviene de muchas formas los modelos que tengo como los de mi mujer ideal…? Estuve a punto de escribir algo muy estúpido que echaría por tierra todo lo que defiendo de mí mismo… seré más cuidadoso en adelante. —¿Tengo algo en la cara?— Preguntó sacándome de mis pensamientos. No tengo idea de cuánto tiempo pasé reflexionando su pregunta, pero al darme cuenta, ya estábamos en la puerta del cuarto del club y en todo ese tiempo no le había quitado la mirada de encima. Esto es muy vergonzoso.

Dio un suspiro irritado y abrió la puerta. Nadie estaba ahí, ni siquiera Nagato. No puedo decir que es inesperado, según lo que me acabo de enterar, debe tener mucho trabajo ahora mismo, en cuanto a Asahina, seguramente no tiene la más remota idea de qué es lo que está sucediendo. Koizumi, por otro lado, ya debe estarse poniendo al tanto.

—¿Y ahora qué hacemos?— Pregunté mientras me acomodaba en mi lugar de siempre y la veía sentarse frente a la PC. En verdad, sin los otros miembros de la brigada, no hay nada que hacer… quisiera un poco del té de Asahina ahora mismo…

—Ayúdame con la web de la brigada—. Respondió ella en absoluto uso del recurso de la improvisación.

—¿Al fin tienes alguna idea de qué ponerle para que no esté vacía?

—Kyon…— Respondió como una madre cansada de repetir el mismo regaño a su hijo más desobediente mientras tomaba el megáfono amarillo y me señalaba con él. —No puedo estarte diciendo todo el tiempo qué hacer, ¿por qué no tienes más iniciativa?

—¿Eso me daría libertad para poner lo que yo crea conveniente?

—Mientras no sea algo estúpido o innecesario.

—Siendo así…— Acerqué mi silla plegable frente al monitor. —Quizás podríamos ir publicando los eventos en los que la brigada ha estado involucrada. Han sido muy buenas historias, seguramente le gustarán a alguien y ganaremos algunos adeptos.

—A eso me refería cuando decía que nada de cosas estúpidas—. Quieta, muchachita, no abuses. —¡No sólo debes tener más iniciativa! ¡También debes ser más asertivo y preciso!

Ignoré sus palabras y de verdad me concentré en idear algo para nuestra sosa página web. Luego de unos momentos tuve la sensación de que mi nuca era perforada por la mirada de mi acompañante.

—¿Pasa algo?— Pregunté encarándola. Ya una vez se me había mirado así… cuando se concentra, su mirada es tan penetrante que puede resultar perturbadora. Yo ya estaba acostumbrado.

—¿Por qué eres tan… normal?— Dijo sin quitarme la vista de encima, pero sin dirigirse realmente a mí. Parecía más una reflexión personal que una conversación.

—¿Perdona…?

—Nada, olvídalo… no me gusta tu idea, es tonta. Debes pensar en algo más.

—¿Y cómo podría hacerlo si cada idea que tengo es tachada de estupidez antes de ser siquiera considerada?— ¡Cuidado! No respondas tan fuerte, no es necesario.

—No es siquiera considerada porque no muestras el mínimo interés por llevarlas a cabo. No es lo mismo decir "vamos a publicar nuestras historias" a "tengo redactadas las historias y las subiré hoy"—. Dicho esto, me golpeó en la cabeza con el megáfono. Estoy mal dormido, mal comido e irritado, no es una buena idea provocarme así. Hoy no.

—¿Y qué? ¿Eso quiere decir que cualquier idea ya concretada, aunque sea una soberana idiotez, debe tomarse por buena?

—¡Eso es mejor que quedarse esperando a ver qué pasa!— Levantó por segunda vez el megáfono, que aterrizó sonoramente contra mi cabeza de vuelta.

—¡Deja de golpearme! ¡¿Qué demonios quieres de mí? ¡De todas formas, nunca consideras lo que digo!

—¡Eso no es verdad! ¡Siempre tomo en cuenta lo que cualquier miembro de la brigada dice! ¡Sólo quiero que seas más activo! ¡Qué hagas las cosas sin que tenga que estarte diciendo!

En este punto, ambos estábamos ya de pie y Haruhi amenazaba con asestar el tercer golpe sobre mi cabeza. ¿Me estabas buscando? Me encontraste.

—¡Suficiente!— Dije sorprendiéndome a mí mismo por el volumen que había alcanzado mi voz mientras tomaba a Haruhi por la muñecas. —¡¿No crees que en algún punto tus abusos cansan?

—¡¿Cómo te atreves a hablarme así? ¡Eres el miembro más bajo en la brigada!— Me respondió gritando también mientras forcejeaba por soltarse.

—¡Bien! ¡Como el miembro más bajo te digo que estoy harto de que me estés gritando! ¡Detesto que me golpeen! ¡No sabes cuánto!

—¡Entonces has algo al respecto!

Lo siguiente sucedió muy rápido.

En el forcejeo, ambos trastabillamos haciendo que Haruhi cayera sentada sobre la silla del líder de brigada, ésta, al tener ruedas, se deslizó hasta alcanzar el muro a la derecha del cuarto del club. Yo, luchando por no perder el equilibrio, me fui siguiendo la silla sin soltar las muñecas de mi contrincante y terminé arrodillado frente a ella una vez que topamos con la pared. La posición era bastante comprometedora. Las caderas de Haruhi apenas si ocupaban espacio en el asiento, estaban casi en la orilla. Mis manos, aún sosteniendo las suyas, la tenían contra la pared y mi propio cuerpo había quedado pegado al de ella… su falda se levantó peligrosamente apenas cubriendo lo esencial mientras yo tenía una hipnotizante perspectiva de sus firmes y blancos muslos a ambos lados de mi cintura. La pelea y su conclusión me tenían con la respiración muy agitada.

—¿Qué demonios crees que estás haciendo?— Preguntó sin mover un solo músculo.

—Mostrando iniciativa—. Respondí mirándola directo a los ojos, a menos de diez centímetros de los míos. Sonará raro lo que voy a decir a continuación, pero… incluso pelear con ella es excitante… Y ella sabía que es lo que iba a pasar después… voy a besarla… eso no debería ser el verdadero problema… el asunto es ¿qué haré después…?

—No lo harás…— Me respondió burlona. Odio que sepa que estoy pensando. —No tienes los… no tienes el valor para hacerlo.

—¿No lo tengo?— Dije bajando la voz y acercando mi rostro a milímetros del suyo. Pude sentir como contuvo la respiración…

Me concentré en su ojo izquierdo. Estaba abierto y lanzaba ese fulgor deslumbrante… estaba a la espera de una señal. La señal apareció y sus ojos se cerraron, aunque no relajó su postura en absoluto. Yo cerré mis propios ojos y me dispuse a atacar.

—¡Iiiiih!— Se escuchó en la puerta. Antes que pudiera voltear a ver quién era, había salido volando un par de metros desde donde estaba a razón del empujón que Haruhi me había propinado.

Antes de poder recuperarme por completo, Haruhi se había puesto ya de pie y se acomodaba la ropa, mientras, sonaba una perorata ininteligible de disculpas y una carcajada sincera y alegre en la puerta. Me incorporé como pude para encontrarme con Asahina, casi en las lágrimas por la vergüenza y a Tsuruya, muriendo de risa.

—¡P-p-p-p-perdón! ¡Debí tocar antes de entrar! ¡No era mi intención!— Clamaba Asahina, sintiéndolo de verdad.

—Vaya, Haru-Nyan, ¡No pierdes el tiempo para nada! ¡Lamento haber interrumpido!— Festejaba Tsuruya.

—No interrumpiste nada—. Respondió Haruhi casual mientras acomodaba su butaca frente a la PC de vuelta. —Este tarado se tropezó y cayó sobre mí.

Fue una respuesta sencilla y creíble que resolvió el problema. Tsuruya llegó junto con Asahina por asuntos escolares, sólo por un libro, segundos después se marchaba despidiéndose tan enérgicamente como siempre.

Asahina se quedó ahí con los dos sin saber que hacer o decir, ni siquiera intentó cambiarse a su disfraz de sirvienta y nos miraba incómoda. Los siguientes veinte minutos Haruhi se la pasó navegando por internet, mientras Asahina preparaba un poco de su multipremiado té de karigane que agradecí desde el fondo de mi corazón. Eventualmente nos veía a uno y a otro y de inmediato retiraba la mirada. Haruhi no le dio mayor importancia al hecho, yo no podía dejar de notarlo, pero francamente, estaba más concentrado en el incidente de unos minutos atrás… podríamos decir que me quedé con ganas de terminarlo. La intranquilidad de mi jefa de brigada, que se revolvía constantemente en su asiento, me demostraba que no era el único que tenía esa sensación.

Llegamos al fin al punto muerto donde o haces algo o mejor te vas. Haruhi tomó la estafeta y se levantó de improviso.

—Me voy a casa—. Anunció. —Que el último cierre la puerta.

Y como era su costumbre, sin más, se marchó.

Luego de que Haruhi se fuera a casa, caminé con la viajera del tiempo fuera del perímetro de la escuela hacia la estación. La atmósfera entre los dos luego del penoso incidente de la tarde se había vuelto muy pesada. No sabría cómo explicarlo… es decir, soy consciente del hecho de que desde que me uní a la brigada, siempre ha habido cierto nivel de flirteo entre Asahina y yo… es una chica preciosa, y quien no pueda verlo, es ciego en más de una forma… yo mismo siento que si los papeles hubieran estado invertidos y la hubiera encontrado en una situación comprometedora con otro tipo, también me estaría comportando raro. Mi afirmación puede sonar osada, pero creo que está un poco celosa.
—¿Pasa algo malo?— Pregunté luego de varios minutos de silencio, estábamos llegando ya al pie de la colina.

—¿Eh…? ¡No! ¡No pasa nada!— Respondió sorprendida y ansiosa.

—Si algo sucede, por favor, no dudes en decírmelo, haré lo que pueda para ayudar…

—Gracias…— Otro minuto de silencio pasó. —En realidad… si hay algo…—Me detuve entonces y le di toda mi atención. —¿Qué fue lo que sucedió entre ayer y hoy? Nadie me dice absolutamente nada… mis superiores no me dan información, Koizumi y Nagato parecen tan confundidos como yo.

—Bueno… eso sería un poco complicado de explicar… yo mismo no creo entender cabalmente que es lo que sucede—. Es verdad. A eso obedece que hoy tenga que ir al departamento de Nagato. —¿Eso es lo que te tiene tan inquieta?

Asahina bajó la mirada y continuó caminando. Por supuesto que eso no era todo.

—¿Qué ha estado pasando en estas últimas semanas? Me refiero a esos periodos de tiempo en los que Suzumiya y tú desaparecen…

Esperaba que me preguntara algo así… aunque la verdad es que no tengo preparada una respuesta. ¿Qué podría decirle, de cualquier forma? "Nos vamos a un aislamiento muy agradable donde tenemos lúdicos encuentros sexuales"… no es que me avergüence, en realidad, sé que más de uno mataría por estar en mis zapatos en esos momentos. Mi problema es más bien que hay un par de hechos que no podría pasar por alto a la hora de dar una explicación. Hecho numero uno: son cosas muy íntimas, y más allá de que sea lo que acontece dentro de los aislamientos, no me gusta andar contando lo que hago cuando no estoy en público… aún si cuando llegáramos a dichos aislamientos sólo jugáramos ajedrez, es algo que no quisiera compartir. Hecho número dos: no estaría hablando sólo de mi vida privada. Por mala, grosera o desagradable que Haruhi pueda ser, merece que respete su privacidad, aún cuando todo pase estando yo presente. No me gustaría que de buenas a primeras, ella contara todo lo que pasa allá. Es un asunto de respeto. Aunado a esto, está el irrefutable hecho de que Asahina me parece una persona sumamente sensible, no quisiera provocarle un trauma por una descripción demasiado explícita o una mala interpretación.

—En realidad, no es nada serio—. Atiné a responder al fin. Además… siento que sería burlarme de su inteligencia pensar que no lo intuye. —¿Por qué la pregunta?

—Es sólo que siento que han cambiado mucho… no sabría cómo explicarlo, pero se han vuelto más cercanos… incluso he llegado a sentir que en algún momento nos ignoran.

—¿En serio?

—¡Perdón! ¡No quería que sonara como un reclamo…!— Se disculpó. —De hecho, ha sido muy benéfico. La tensión normal a la que Suzumiya estaba sometida normalmente ha disminuido tanto que apenas si provoca disrupciones en el espacio-tiempo… algunos de mis superiores han llegado incluso a pensar que estamos cerca de resolver el problema que nos evita viajar más atrás en el tiempo.

Vaya gente peculiar con la que me codeo. Hay momentos en los que de verdad me olvido por completo de toda la parafernalia que rodea a los miembros del club al que pertenezco. Todos ellos, incluso Nagato tienen el mismo rango de edad que yo, y aunque de formas y a niveles diferentes, comparten las mismas inquietudes y problemas. Creo que estoy entendiendo que la llamada de atención de Asahina viene de las dudas normales que le surgen a cualquier adolescente cuando uno de tus amigos cercanos comienza a fumar, consigue su primer empleo, decide irse de casa o comienza su vida sexual…

Me sentí muy reconfortado al llegar a este entendimiento, estaba a punto de mostrarle mi gratitud a Asahina cuando noté algo raro en su comportamiento.

Asahina estaba literalmente petrificada mirando calle abajo, al cruce que nos llevaría hacia la estación, faltaría una veintena de metros para llegar a dicho punto. Sólo en ese momento caí en cuenta de cuan extraña resultaba la situación en general. No había un alma en la calle. Nadie, de verdad. Incluso los cuervos habían dejado de graznar, no pasaban autos o peatones, hasta el viento del norte, tan inclemente unos minutos antes parecía contener el aliento.

Esto debe ser una broma.

En un principio pensé que sería algún efecto óptico, o mi imaginación gastándome una mala pasada. Luego, al notar que Asahina veía lo mismo que yo, no me quedó más que aceptar que era real.

Estaba ahí, exigua de estatura, con su largo, castaño y ligeramente ondulado cabello cayendo por su espalda. Traía un traje negro de dos piezas que marcaba de forma muy favorable su esbelta, casi voluptuosa figura. Esto que acabo de decir podría sin lugar a dudas, describir a Asahina. Sin embargo, había algo diametralmente diferente. Su porte… lleno de confianza y seguridad, era opuesto al casi siempre tímido proceder de la viajera del tiempo con la que trato todos los días. Coronando esa presentación, estaba una maravillosa sonrisa de dientes blancos como perlas… una sonrisa que no demostraba sólo alegría… era más bien cinismo.

Supongo que después de esta descripción ya concluyeron la identidad de quien hablo. A unos metros de nosotros, estaba ni más ni menos que Mikuru Asahina-Ni. Yo también había perdido la habilidad de moverme. Unos segundos después, la versión alterna de mi viajera del tiempo comenzó a caminar hacia nosotros. Yo no tenía miedo, lo digo de verdad, pero tengo que admitir que toda la situación resultaba muy inquietante.

—Así que aquí son tan cercanos que caminan juntos a casa…— Comentó con su dulce voz nuestra visitante. —Este mundo será mucho más fácil entonces.

Traté de formular una buena respuesta a su comentario… o una buena pregunta, pero antes de poder decir o hacer nada, Asahina-Ni desapareció… sólo se desvaneció en el aire sin dejar rastro… Asahina se acercó a mí tan rápido como pudo con una expresión temerosa a pesar de que la presunta amenaza no estaba ya. Pasaron interminables segundos de suspenso en los cuales el ambiente no se regularizó… seguía sin haber gente o ruidos, como en una película de miedo de serie B.

—¿A quién esperan?— Preguntó de pronto Asahina-Ni detrás de nosotros, casi logrando que escupiera el corazón de la impresión.

Asahina no pudo sofocar un grito y me enterró las uñas en el brazo por la sorpresa. Intenté darme la vuelta para encarar a la chica pero me fue imposible. El piso literalmente se partió al implosionar bajo nuestros pies… lo siento, no se me ocurre otra palabra para describir lo que pasó. Tuve la espantosa sensación de perder el centro de gravedad que se tiene cuando vas en la montaña rusa y aterricé momentos después sobre mi espalda a una distancia considerable de donde estaba originalmente, de forma tan pesada que se me salió el aire de los pulmones. Luché unos instantes por recuperar el aliento y la orientación. Pude ver entonces a Asahina-Ni caminar hacia su homónima, evidentemente desmayada por el impacto. Se acercó a ella y agachándose a su lado, en un acto de infamia, la tomó por la cabellera con su brazo izquierdo y la levantó. ¡Eso sí que no! ¡Nadie trata así a Asahina! ¡Ni siquiera ella misma tiene derecho a tratarla con semejante salvajismo! Maldigo a mis pulmones por no recuperarse tan rápidamente como yo quisiera y busco en el suelo cualquier cosa que pueda ayudar…

Asahina comenzó a despertar a causa del dolor en su nuca por el tirón de cabello. Le tomó un instante darse cuenta de su situación y sus ojos rebosaron en terror absoluto al ver su mismo rostro sonriente mirándola con desprecio.

—¡Demonios…! ¡Soy hermosa!— Dijo burlona Asahina-Ni. —No pareces una contrincante seria aquí… veamos como manejas esto…

Con suavidad puso su mano derecha sobre el pecho de Asahina, que ya tenía el rostro completamente vacío de color. Lo siguiente que pasó aún me eriza el cabello… es una de esas cosas que no querría volver a experimentar en mi vida. Asahina soltó el más profundo y estridente grito de dolor que jamás he escuchado en otro ser vivo mientras sus brazos y piernas se sacudían inmisericordes. El castigo duró apenas unos cinco segundos y cuando se detuvo, Asahina-Ni reía embelesada. Hubo una segunda descarga con el mismo efecto, otros cinco segundos interminables… ella estaba padeciendo el dolor, pero el corazón se me estaba partiendo a mí ante mi completa incompetencia.

—¡BASTA! ¡DETENTE! ¡TE LO SUPLICO!— Esa es Asahina… nunca había escuchado una súplica tan sincera…

—¡Déjala tranquila!— Grité ya recuperado mientras lanzaba una de las rocas que habían formado parte de la calle minutos atrás hacia la cabeza de nuestra atacante. Me sorprendí de la grandiosa puntería con la que la lancé, para mi descontento, el disparo, no impactó el objetivo. Una vez más se había esfumado.

Asahina cayó sobre su espalda al dejar de ser sostenida por el cabello. Instintivamente se puso en arco fetal mientras lloraba pesadamente. Me incorporé tan rápido como pude y corrí hacia ella para ayudarla. Un puño se impactó contra mi estómago haciéndome perder el aire por segunda vez y obligándome a caer sobre mis rodillas.

—¿Te atreves a arrojarle cosas a una chica?— Preguntó Asahina-Ni, de pie frente a mí… traté de agarrarla por las piernas, pero una vez más desapareció… ese era su truco… podía aparecer y desaparecer a voluntad, me hice esta idea a partir de la poca experiencia que tenía con el uso del TPDD… parece ser que el de ella está modificado de tal forma que le permite hacer saltos en el espacio-tiempo a voluntad. Mientras esta idea iluminaba mi mente, desapareció y reapareció al menos ocho veces, conectando un golpe exitoso en cada una. La última vez apareció justo enfrente de mí e hizo una perfecta ejecución de una jumping spinning hook kick que me impactó directo en el pecho, haciéndome volar unos tres metros y caer sobre mi espalda. Amigo… esta chica me está dando una paliza que ni mi padre…

—Aquí termina todo…— Dijo acercándose a mí, tendido en el suelo, derrotado e indefenso. Parece que ella si va a terminar el trabajo que Nagato-Ni no pudo…

—¿De verdad, perra?— Dijo otra voz, esta de varón. Me resulta familiar, pero no puedo ubicarlo.

Un instante después, un muchacho apareció entre Asahina-Ni y yo, y sin mayor premura conectó un derechazo limpio sobre su mejilla que la estremeció de pies a cabeza… yo mismo me sacudí con la fuerza y el odio con las que descargó el golpe sobre una cara tan linda… Asahina-Ni miró perpleja al tipo, éste, aprovechando su confusión la tomó por los hombros y ambos desaparecieron de mi vista. Diez segundos… veinte segundos… treinta segundos… ¡Hay ruido de nuevo…!

—¡Asahina!— Grité mientras me levantaba rápidamente ignorando el dolor de los golpes y llegué hasta donde mi compañera de brigada seguía sollozando. —¿Estás herida?

—Es… estoy bien…— Respondió hipando mientras se levantaba y se abrazaba los hombros.

—Tenemos que buscar ayuda… trataremos de llegar a casa de Nagato… ¿puedes caminar?

Ella asintió, tomó un par de respiraciones profundas y se apoyó en mí para levantarse. Justo cuando Asahina estuvo de pie, el chico de unos momentos atrás reapareció ante nosotros… se veía golpeado y cayó sobre su rodilla derecha nada más de aparecer. Al fin me mostro su cara… con razón su voz me parecía tan familiar… el bastardo burlón… Fujiwara.

—No digas nada… no los ayudé porque quisiera hacerlo… era necesario—. Dijo anticipando mis preguntas y dejando claro que no respondería ninguna. Aún así me aventuré.

—¿Qué pasó con… con ella?

—La dejé entre los manglares de una de las deltas del Amazonas… le tomará unas horas volver…— Levantó la manó y un fino polvo cayó de esta. —Destruí su TPDD, pero tendrá uno nuevo en poco tiempo y no estará feliz de vernos… mucha charla, lárguense.

Sentí que sería muy raro darle las gracias al tipo que intentó secuestrar a Asahina hace unos meses, pero me sabría mal reclamarle luego de que nos ayudara… así que no hice ninguna de las dos cosas, sólo asentí y comencé a guiar a Asahina hacia el departamento de Nagato.

Este es el segundo miembro de la Brigada SOS-Ni… y demonios, es diabólica… Asakura tiene mucho que explicar.

Fin del capítulo 2.
avatar
Pepsipez

Mensajes : 5

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Sueño Recurrente

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.